Considerando que la inversión en los equipos de transporte más el combustible suelen ser los principales rubros en el costo total de operación, las llantas suelen ocupar el tercer lugar para las flotas de autotransporte, de tal manera que tanto la elección como su mantenimiento pueden ser cruciales para optimizar la ecuación. 

Aunque siempre ha sido así, la pandemia del Covid-19 puso los reflectores en la eficiencia operativa, pues mientras los empresarios del transporte se enfocan en atender las demandas de sus usuarios, los especialistas de mantenimiento tienen que hacer lo propio en cada parte de los vehículos y del equipo aliado. 

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Las llantas específicamente requieren un seguimiento aparte. Desde la selección y el conocimiento del desempeño hasta el seguimiento puntual durante toda su vida útil. Y es por eso que Cuitláhuac Zúñiga, gerente nacional de Ventas de Toyo Tire, nos explica cuál es el ABC para este propósito.

Aplicación

Aunque originalmente este concepto se refiere al diseño de las llantas es para carretera, ciudad, regional o mixto, en realidad tiene más implicaciones, considerando también si es una llanta de tracción, arrastre, para remolques o toda posición.

También es importante conocer las rutas de cada flota, así como el clima y cuánta carga suelen transportar, pues la tecnología en las llantas se ha especializado tanto que siempre puede haber una opción más adecuada para cada camión. 

Aunque muchas flotas tienen claro este punto, Zúñiga aclara que la tecnología avanza muy rápido, de tal manera que mantenerse actualizados también es parte del trabajo de los empresarios y sus colaboradores. 

Bitácora

La letra B es medular para alargar la vida útil de las llantas, ya que consiste en tener una bitácora para tener toda la información de cada llanta, ponderando la presión. 

Definir a qué presión circularán las llantas de acuerdo al peso de la carga y revisar todos los días que así se conserve son temas claves para lograr este cometido. 

Y aquí es fundamental la capacitación de los operadores, pues son ellos quienes están todo el tiempo cerca de las llantas; antes, durante y después de un viaje son ellos los que deben revisar la correcta presión de los neumáticos.

También hay que registrar los kilómetros recorridos, la fecha de instalación, los costos y milímetros restantes, a fin de considerar si son aptas para renovado. Cuitláhuac Zúñiga explica que sin importar el tipo de llanta, cuando son cuidadas, su costo por kilómetro será excepcional. 

Cuidado

Por último, el cuidado de las llantas se refiere a todo el mantenimiento, rotación, balanceo y, en algunos casos, el renovado de los cascos, pues la finalidad primigenia de los neumáticos es obtener un mejor costo kilométrico. 

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Este cuidado permitirá alargar su vida útil y no solo eso, ya que en muchos casos una llanta que rueda al 100% también abona a un mejor consumo de combustibles y condiciones más seguras tanto para el operador como para los usuarios de las vías de comunicación. 

El objetivo, de acuerdo con el especialista, es establecer un estándar de cada uno de los rubros antes explicados y darles seguimiento, para confirmar o corregir en caso de que no se estén llevando a cabo. 

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