Para el transporte por carretera en Estados Unidos 2025 se caracterizó por una débil demanda de carga, costos elevados, incertidumbre arancelaria y marcó el inicio de un reajuste estructural de la capacidad, destacó la consultora ACT Research. 

La industria del transporte por carretera observó uno de los ciclos de desaceleración más largos y difíciles de la historia reciente. 

Lo que comenzó como una normalización pospandémica se convirtió en un período prolongado de débil demanda de carga, elevados costos operativos, incertidumbre arancelaria y una compresión sostenida de los márgenes. 

Aun cuando se observó una volatilidad ocasional en las tarifas y breves interrupciones en el servicio, provocada por el transporte marítimo previo a la imposición de aranceles y el clima invernal, no se reflejó en una mejora duradera, señaló la consultora.

De acuerdo con ACT en 2025 no se observó la recuperación del transporte por carretera, sino la adaptación defensiva, a medida que las flotas, los fabricantes de equipos originales y los transportistas se ajustaban a un mercado que aún gestionaba el exceso de capacidad.

Punto de inflexión 

En este sentido, ACT refirió que el año pasado se observó un punto de inflexión en el mercado al considerar que la contracción de la capacidad estructural está en marcha y se prevé que este proceso se intensifique en 2026.

Esta tendencia sentará las bases para una recuperación más duradera, pero solo después de mayores fricciones derivadas de las políticas, los aranceles y la débil demanda.

En el contexto macroeconómico, ACT refirió que la economía estadounidense entró en las últimas semanas de 2025 con un impulso positivo, aunque claramente en desaceleración.

“La contratación se desaceleró, el crecimiento salarial se estancó, la manufactura se mantuvo en contracción y la actividad inmobiliaria se mantuvo bajo presión debido a las restricciones de asequibilidad”, refirió la consultora.

Aun cuando el gasto del consumidor se mantuvo mejor de lo esperado, dependió cada vez más de los hogares con mayores ingresos, mientras que la demanda orientada a los bienes se moderó significativamente

Por otra parte, los sectores con uso intensivo de carga, como la manufactura, la vivienda y el comercio minorista, se rezagaron respecto a la economía en general, lo que agravó las condiciones para el transporte por carretera.

En cuanto a los aranceles para vehículos pesados se convirtieron en un elemento permanente de la estructura de costos en 2025 y elevaron significativamente los precios de los camiones y remolques, en particular los equipos originarios de México. 

Demanda de carga

Para la industria del transporte por carretera los volúmenes de carga se mantuvieron moderados durante la mayor parte del año. 

Para el cuarto trimestre, la desaceleración estacional se sumó a la debilidad de los flujos industriales, de consumo y transfronterizos, lo que mantuvo la demanda bajo presión.

Las flotas privadas continuaron ganando cuota de mercado, impulsadas por modelos de servicio estables y salarios más altos para los conductores, mientras que los transportistas de alquiler se mantuvieron en márgenes similares a los de una recesión.

A pesar de la volatilidad, las tarifas spot finalizaron 2025 muy por debajo de las normas estacionales históricas.

Cabe destacar que ACT señaló que una recuperación sostenida de las tarifas dependerá de la continua contracción de la capacidad y de una mejora gradual de la demanda de carga.

“El próximo ciclo alcista dependerá menos de un aumento de la demanda y más de la continua contracción de la capacidad, la claridad de las políticas y la mejora de la rentabilidad de los transportistas”.

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