La política arancelaria de Estados Unidos y de México, la obstrucción del estrecho de Ormuz y la entrada en vigor de la reforma a la Ley Aduanera son algunos de los factores que han ralentizado el movimiento de carga en el Puerto de Manzanillo. En este contexto, la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos (Conatram) busca agilizar los procesos para el autotransporte y reducir los costos asociados a las empresas.
En entrevista con TyT, Yax Tzel Nolasco Gómez, delegado de Conatram en Colima, expone que el arranque del año en este recinto ha sido lento en la demanda, mientras que los tiempos de ingreso y salida de los tractocamiones continúan al alza. Por ello, la organización creó una mesa de trabajo integrada por autoridades y transportistas de Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Altamira y Veracruz, donde se concentra el 83.5% de las operaciones aduaneras marítimas del país.
La intención de estas mesas de trabajo con la Secretaría de Marina y con representantes de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), incluido su titular, Héctor Alonso Romero, es plantear las problemáticas específicas de cada puerto. Se trata de levantar la mano y proponer soluciones”, detalla.
La semana pasada, la delegación Colima de Conatram presentó ante la dirección de Operaciones de la ANAM un nuevo esquema para modular la mercancía de forma anticipada, con el objetivo de reducir significativamente los tiempos de espera de los operadores.
Buscamos que el pedimento se module sin la necesidad de recoger físicamente la mercancía para presentarla ante la aduana, sino que el proceso se realice de manera electrónica o en ventanilla. Así, una vez modulado, se podría ingresar al puerto únicamente para retirar el contenedor o la carga ya liberada e inspeccionada”, explica.
Nolasco Gómez indicó que la ANAM recibió de manera positiva la propuesta; no obstante, su implementación requeriría modificaciones a la Ley Aduanera. Aun así, aseguró que el esquema no compromete la trazabilidad ni el control que busca la autoridad, aunque sí implicaría ampliar las áreas físicas de inspección.
Lo que queremos es evitar filas tanto para ingresar como para modular. Que la entrada al puerto sea únicamente para cargar un contenedor previamente liberado. Si hay reconocimiento aduanero, la revisión se haría dentro de la terminal y no en plataformas saturadas”, añadió.
Conatram estima que este cambio podría reducir el tiempo de retiro de contenedores de entre dos y tres horas a solo 45 minutos, lo que elevaría la productividad de las flotas y disminuiría costos operativos, además de mejorar las condiciones laborales de los operadores.
Reforma aduanera presiona la operación
La reforma a la Ley Aduanera, vigente desde el 1 de enero, exige mayor trazabilidad y comprobación de la materialidad de las operaciones de comercio exterior, lo que ha incrementado la carga administrativa y ralentizado los procesos.
El agente aduanal ahora realiza revisiones más minuciosas de la documentación. Esto complica contar con pedimentos pagados y obtener citas, generando retrasos de hasta tres días en nuestras operaciones”, señala el delegado.
Añade que, aunque existe una prórroga para la Manifestación de Valor Electrónica, los agentes ya realizan pruebas, lo que añade presión operativa.
A este contexto se suman fallas recurrentes en los sistemas de aduanas y del Servicio de Administración Tributaria (SAT), que afectan la logística en distintos recintos del país, con impactos directos en costos y desgaste de los operadores.
Cuellos de botella en la última milla
En materia de movilidad, el crecimiento urbano y del comercio exterior ha rebasado la infraestructura disponible en Manzanillo. Actualmente, ingresar al puerto puede tomar entre dos y tres horas, principalmente por la saturación de la carretera Jalipa–Puerto, clave para la última milla.
Desde hace más de dos años solicitamos la ampliación a seis carriles de esta vía. Es urgente retomar el proyecto con la ASIPONA, porque los operadores viven un calvario”, advierte Nolasco Gómez.
Esta problemática ha obligado a las empresas a incrementar su flota para cumplir con la demanda, elevar gastos en maniobras —de hasta 1,000 pesos por contenedor— e incluso adquirir equipo propio, como grúas frontales.
Impacto en turismo y caída en operaciones
En la modalidad de transporte turístico, también hay retos en Colima. Desde hace 3 años, detalla el delegado de Conatram, ha bajado el flujo de visitantes a Manzanillo ante las malas condiciones de la carretera Colima-Manzanillo, situación que representa un golpe para los empresarios. Aquí se encuentra otro reto que Nolasco Gómez busca promover ante las autoridades.
En lo que respecta al movimiento de mercancía, en el primer bimestre de 2026, las operaciones en la Aduana de Manzanillo descendieron 4.4%, con un registro de 181,700, mientras que las totalizadas en el total de los recintos marítimos cayeron 6.5% anual, de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
La delegación de Colima reconoce que los retos son diversos en cada puerto; por ello, los transportistas de los cuatro recintos marítimos más importantes del país buscarán soluciones que lleven al autotransporte a recuperar e incrementar su competitividad.
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