La Ley Aduanera, junto con su reglamento, ha elevado los estándares de trazabilidad en las operaciones de comercio exterior en México, modificando la dinámica de transportistas, agentes aduanales, importadoras y exportadoras, quienes han implementado nuevos procesos para verificar y transparentar digitalmente la información de la mercancía que se mueve en las 50 aduanas del país.

«No es simplemente una norma de control; es un reflejo del modelo de gobernanza comercial que México busca consolidar. La pregunta no es únicamente si la reforma a la ley es necesaria y adecuada, sino si las empresas están preparadas para operar bajo estándares más altos de trazabilidad, corresponsabilidad y cumplimiento», destacó Marcelo Escalante, miembro del consejo directivo del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) Veracruz.

Desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor la Ley Aduanera y el pasado 23 de febrero se publicó su reglamento, el cual contiene 248 artículos, de los cuales cuatro especifican las responsabilidades de las empresas transportistas, uno de los actores clave para el cumplimiento de esta legislación.

Nuevos controles

Si bien la Ley Aduanera está generando una serie de complicaciones entre las empresas para su cumplimiento, José Luis Valencia, director general del Comce Veracruz, consideró que era necesario mejorar los controles en el comercio exterior, ya que en el pasado se cometieron prácticas indebidas.

“La autoridad detectó renta de padrones, empresas fantasma y subvaluaciones, donde las empresas declaraban por debajo del valor de la mercancía; además del huachicol de hidrocarburos y contrabando bajo el amparo de programas de fomento que generaron pérdidas millonarias para el gobierno”, detalló.

Los expertos consideran que, en esencia, la ley busca ordenar el comercio exterior mediante tres mecanismos principales: control electrónico de datos, responsabilidad compartida y fortalecimiento de la fiscalización.

«El despacho aduanero ya no es un acto meramente físico; es un proceso digital que inicia con la transmisión electrónica de información antes de que la mercancía siquiera llegue al punto de revisión y posteriormente va gestionando las obligaciones de todos los actores involucrados», precisó Valencia.

El comercio exterior es estratégico para la recaudación y la generación de la dinámica económica de México. Tan solo entre enero y diciembre de 2025 ingresó un billón 449 mil 461 millones de pesos a las aduanas del país, lo que representó un incremento real anual de 15.5%, de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).

Mayores costos para transportistas

Para el Comce, en términos económicos, los cambios de la ley no implican la creación de nuevas contribuciones directas para transportistas, agentes aduanales y empresas exportadoras e importadoras, pero sí generan costos de cumplimiento como inversión en tecnología, capacitación, asesoría especializada, gestión de riesgo y fortalecimiento de controles internos.

“Los nuevos cambios nos están generando nuevas tareas; por ejemplo, hay mayor control y trazabilidad de nuestros clientes, a quienes les están pidiendo especificar el valor de su mercancía, incluyendo los fletes”, explicó Pedro Felipe Lozano Martínez, presidente de la Asociación de Transportistas de Carga de Nuevo Laredo.

Otro cambio importante es la digitalización de los procesos, ya que la legislación establece que, para asegurar que la información utilizada en el comercio exterior sea precisa y verificable, los documentos deberán integrarse en el expediente electrónico.

“La autoridad aduanera debe tener acceso a todos nuestros sistemas tecnológicos, debe conocer el monitoreo de las unidades en tiempo real”, mencionó.

Lozano agregó que los transportistas también deben realizar un aviso de cruce, donde se incluye toda la información de la mercancía transportada.

Para cumplir con los lineamientos de la Ley Aduanera, los transportistas, agentes aduanales, importadoras y exportadoras han implementado cambios, lo que les ha generado costos que, en una primera etapa, están asumiendo.

“No tenemos opción más que asumirlos, pero eventualmente vamos a platicar con los clientes; tal vez tengamos que clasificarlos con base en los productos que manejan”, señaló el presidente de la Asociación de Transportistas de Carga de Nuevo Laredo.

Marcelo Escalante, del Comce, refiere que estos costos deben entenderse como una inversión que es parte de una transición hacia un modelo de comercio exterior más estructurado: «A largo plazo, un sistema más claro y predecible puede reducir contingencias y sanciones, incrementar la confianza entre partes relacionadas y trabajar en conjunto para mantenerse alineados y en cumplimiento normativo; lo que representa un beneficio indirecto para quienes operan con disciplina». 

Ventajas de los cambios en la ley

Para el Comce, las nuevas reglas de la Ley Aduanera ayudarán a los actores involucrados a elevar la calidad de sus procesos.

“Esta transformación normativa nos está representando cambios y oportunidades, como el desarrollo de un perfil confiable”, aseguró José Luis Valencia, director general del Comce Veracruz.

Otra de las ventajas de cumplir con la legislación es la mejora continua para evitar omisiones y ser más efectivos en las actividades, además de generar relaciones perdurables con los proveedores de servicios.

“Si logramos alinearnos al perfil que la autoridad nos está exigiendo, vamos a darle garantía al agente aduanal de que las operaciones que hagamos con él no tendrán ningún riesgo”, afirmó.

En esto coincidió Pedro Lozano, presidente de la Asociación de Transportistas de Carga de Nuevo Laredo.

“El gobierno vio algo en la manera en que se manejaban las aduanas y decidió hacer cambios; tal vez no era el momento, pero a nosotros nos toca acatar la disposición y tratar de adaptarnos lo más pronto posible”, puntualizó.

La firma de abogados VTZ, con experiencia en fiscalización, comercio exterior y aduanas, recomendó a los transportistas, agentes aduanales y a las empresas exportadoras e importadoras, adoptar un enfoque integral de cumplimiento normativo que combine políticas internas estrictas, inversión en sistemas tecnológicos y una cultura organizacional orientada a la trazabilidad documental.

«La reforma a la Ley Aduanera exige que cada operación esté plenamente acreditada en términos de materialidad; en este sentido, sugerimos implementar programas de compliance aduanero que incluyan protocolos de revisión previa de documentos, auditorías internas periódicas y capacitación continua del personal involucrado en las operaciones de comercio exterior», aconsejó Miguel Ángel Martínez, socio de VTZ.

Los expertos en comercio exterior y regulación advierten que la omisión o error en estos procesos puede derivar en actos de fiscalización con consecuencias severas como embargo precautorio de mercancías, imposición de sanciones económicas y retrasos significativos en la cadena logística.

Te invitamos a escuchar el nuevo episodio de nuestro podcast Ruta TyT: