El transporte terrestre transfronterizo se ha colocado como uno de los principales desafíos en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), reconoció la Organización Mundial de Transporte por Carretera (IRU, por sus siglas en inglés).
En el marco del Foro Norteamericano de Transporte (NATF, por sus siglas en inglés), realizado a principios de año, directivos de la industria del transporte por carretera sostuvieron un encuentro con Luis Rosendo Gutiérrez Romano, subsecretario de Comercio Exterior de México, quien expuso las prioridades del gobierno mexicano de cara a la revisión del acuerdo, el cual se realizará oficialmente el 1 de julio.
El funcionario subrayó la importancia de preservar la fortaleza del bloque económico norteamericano, al señalar que la región concentra alrededor del 30% de la producción manufacturera mundial. Asimismo, destacó que el 83% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos actualmente están exentas de aranceles.
Para México, uno de los principales objetivos es evitar modificaciones sustanciales al tratado en materia de aranceles y plazos. Por su parte, los integrantes del NATF enfatizaron la necesidad de agilizar los procesos de cruce fronterizo para evitar cuellos de botella que encarecen las operaciones logísticas y afectan la competitividad regional.
Como parte de los trabajos, el subsecretario Gutiérrez propuso la creación de un grupo de trabajo coordinado por el NATF, una vez concluida una evaluación diagnóstica sobre las condiciones de los puertos de entrada.
Desde entonces, los esfuerzos han avanzado mediante la colaboración con Ernesto Acevedo, representante del subsecretario y de la Secretaría de Economía en la Embajada de México en Washington, quien se ha convertido en un enlace clave con la industria.
Coordinación con Canacar y ATA
La IRU también trabaja de manera estrecha con la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), participando en su comité fronterizo de alto nivel. Paralelamente, mantiene coordinación con la Asociación Estadounidense de Camioneros (American Trucking Associations, ATA), con el objetivo de conformar un grupo bilateral Estados Unidos-México dentro del NATF.
Estas iniciativas ya permitieron identificar las principales barreras que enfrentan las operaciones de transporte transfronterizo por carretera.
Entre los desafíos detectados se encuentran los requisitos del idioma inglés, las dificultades para la obtención de visas, la necesidad de restablecer y ampliar las inspecciones conjuntas entre México y Estados Unidos, así como el desarrollo de una ventanilla única para el intercambio de manifiestos de datos, idealmente con alcance regional.
Adicionalmente, la IRU ha participado con recomendaciones en una iniciativa conjunta impulsada por el Atlantic Council de Estados Unidos y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de México, cuyos resultados buscan contribuir a las negociaciones bilaterales.
Las propuestas se enfocan en medidas para agilizar el comercio fronterizo, entre ellas el restablecimiento de inspecciones conjuntas de carga, programas bilaterales de control, un mayor intercambio de información, inspecciones coordinadas en los cruces terrestres y una mayor armonización regulatoria.
Otras prioridades incluyen el intercambio de datos en tiempo real entre los sistemas de ventanilla única de ambos países y la evolución de los programas de operadores confiables hacia esquemas de certificación que abarquen toda la cadena de suministro.
Con el objetivo de mantener informado al sector, el NATF realizará el próximo 11 de junio un nuevo seminario web enfocado en la revisión del T-MEC.
En este seminario participarán figuras relevantes como Antonio Ortiz-Mena, presidente y director ejecutivo de AOM Advisors; Christopher Sands, director del Centro de Relaciones entre Estados Unidos y Canadá de Johns Hopkins SAIS; y Gerry Schwebel, vicepresidente ejecutivo de la División Corporativa Internacional de International Bank of Commerce.
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