Una diferencia de 144% en eficiencia operativa entre las ciudades mejor y peor evaluadas de Europa, con Berlín liderando el ranking con una puntuación de 61 sobre 100, mientras que Madrid ocupa el último lugar con apenas 25 puntos, es lo que revela el primer Índice Europeo de Eficiencia del Transporte de Mercancías, denominado «El costo de la inmovilidad», elaborado por Geotab.

El reporte califica a cada ciudad en una escala de 0 a 100, basándose en dos dimensiones evaluadas por separado para automóviles y camiones. Posteriormente, se combinan mediante una ponderación de 60/40 (autos/camiones).

Geotab explicó que el flujo de tráfico representa el 75% de la puntuación de cada vehículo y mide tres aspectos: la carga de congestión (congestión acumulada a lo largo del día, con un peso del 50%), los periodos de tráfico fluido (horas diarias de tráfico sin congestión, con un peso del 25%) y la variabilidad del tiempo de viaje (previsibilidad del tiempo de viaje, con un peso del 25%).

En tanto, la segunda dimensión, el costo de la congestión, representa el 25% restante y mide el tiempo de inactividad de los vehículos durante el trayecto como indicador del desperdicio generado por el sistema. Un mayor índice de tiempo de inactividad indica congestión, mala sincronización de semáforos y cuellos de botella.

Hallazgos

Entre los hallazgos del estudio, Geotab reveló que, una misma flota puede experimentar resultados radicalmente distintos dependiendo de la ciudad en la que opere. Tras Berlín se ubica Ámsterdam, con 59 puntos, prácticamente empatada en eficiencia, seguida por Dublín (49) y Roma (48). Más abajo aparecen París (37), Londres (29) y finalmente Madrid.

El informe enfatizó que el problema no radica únicamente en el nivel de congestión, sino en la predictibilidad del tráfico y en cómo la infraestructura urbana influye en la movilidad.

La empresa explicó que, en ciudades como Berlín, un diseño urbano policéntrico distribuye mejor el flujo vehicular y permite trayectos más constantes. Ámsterdam, por su parte, sobresale por su diseño compacto y una señalización optimizada que favorece el movimiento continuo, incluso a velocidades reducidas.

Pero la infraestructura es solo una parte del panorama. La forma en que las flotas planifican, programan y se adaptan a la red en la que operan es igualmente crucial. Ciudades como Londres, París y Madrid demuestran que la congestión por sí sola no es el problema determinante, sino la imprevisibilidad.

Edward Kulperger, Vicepresidente Senior para EMEA de Geotab, comentó: «El transporte urbano de mercancías siempre se ha analizado desde la perspectiva de la congestión: el nivel de actividad de una ciudad y la lentitud del tráfico en las horas punta. Este índice demuestra que el problema real es más profundo. No se trata solo de la cantidad de tráfico, sino de cómo se comporta».

El documento destacó que, para los operadores de flotas, la imprevisibilidad es uno de los factores más difíciles de gestionar, ya que aunque pueden planear rutas para evitar retrasos conocidos, la variabilidad diaria en los tiempos de viaje genera efectos acumulativos en toda la cadena logística.

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