Altos costos del combustible, incertidumbre en estímulos, infraestructura inadecuada y una oferta en fase inicial, son cuatro retos que la implementación del hidrógeno en el autotransporte de Estados Unidos (EU) aún enfrenta, de acuerdo con la más reciente edición del estudio “Estado de las Flotas Sustentables”.
El informe, elaborado por TRC Companies Inc. con el apoyo de Penske Transportation Solutions, Volvo Trucks North America, Exelon Companies y S&P Global Mobility, revela que la economía sigue siendo un obstáculo para acelerar la adopción de este tipo de tecnología a gran escala.
En 2025, el precio promedio del hidrógeno del Departamento de Energía (DOE, por sus siglas en inglés) fue de 39.13 dólares por galón equivalente de diésel, lo que representa una prima de aproximadamente el 996% en comparación con el diésel.
Los participantes en la encuesta de “Estado de las Flotas Sustentables”, que reunió la opinión de más de 200 gestores de flotas y responsables de la toma de decisiones en EU– informaron pagar sustancialmente menos gracias a los incentivos y los acuerdos contractuales de precios (al rededor de 18.86 por kilogramo de hidrógeno).
Sin embargo, el propio estudio reconoce que, incluso con estos precios reducidos, el hidrógeno sigue siendo significativamente más caro que el diésel en términos de energía equivalente.
Agrega que los analistas de la industria estiman que el precio del hidrógeno debe bajar a aproximadamente entre 8 y 10 dólares por kilogramo para que los camiones con celdas de combustible alcancen la paridad de costos con el diésel.
A ello se le suma la incertidumbre en políticas públicas que estimulen la adopción de tecnologías a hidrógeno y recortes al financiamiento de programas de desarrollo, ensombrecen las perspectivas a largo plazo.
Por ejemplo, en 2025, el programa de Centros Regionales de Hidrógeno Limpio (H2 Hubs) y el Crédito Fiscal para la Producción de Hidrógeno Limpio (45V), sufrieron cambios y retrasos que afectaron los plazos y financiamiento de proyectos. Adicionalmente se reportaron recortes para apoyos gubernamentales en California, la costa este y la costa del Golfo, por mencionar algunos.
Las estimaciones indagadas por este estudio sugieren que la cancelación o el retraso de estos proyectos podría afectar a miles de millones de dólares en inversión privada planificada y a miles de posibles empleos.
Por otro lado, el estudio revela que algunos fabricantes de equipos original (OEM, por sus siglas en inglés) ya consolidados en el mercado de EU enfrentaron obstáculos para impulsar la adopción de vehículos de celda de combustible debido a deficiencias en la infraestructura de repostaje disponible en el país.
Otros, están invirtiendo cada vez más en proyectos para esta infraestructura de abastecimiento de combustible o anuncian alianzas, al tiempo lo hacen en el desarrollo de los vehículos, para poder poner en el mercado una oferta más integral.
Finalmente, el estudio refiere a la oferta de vehículos disponible en el mercado estadounidense, pues los OEM establecidos aún están en fases de pruebas o primeros despliegues en el segmento de camiones Clase 8, mientras que empresas emergentes como Nikola y Hyzon, que prometían un despliegue más acelerado, se declararon en bancarrota en 2025.
No obstante, el panorama luce positivo con la llegada de propuestas como el XCIENT de Hyundai y la ampliación de hacia Norteamérica de la estrategia de Toyota en materia de hidrógeno.
El estudio también retoma la oportunidad que supone el desarrollo de motores de combustión interna de hidrógeno. Tal es el caso del lanzamiento el año pasado de la Alianza de Motores de Hidrógeno de Norteamérica, que reúne a investigadores académicos y representantes de la industria, como Cummins y Daimler, para impulsar la innovación en este ámbito.
¿Y cómo va el mercado?
El “Estado de las Flotas Sustentables” señala que estos desafíos se vieron reflejados en el comportamiento de las matriculaciones de vehículos con esta tecnología, que cayó un 12% en 2025, hasta las 146 unidades.
El registro de tractocamiones disminuyó un 41 por ciento, según datos de S&P Global Mobility. Mientras que el transporte público siguió siendo el segmento más activo en la implementación de vehículos de hidrógeno en 2025, con 93 unidades, lo que representa el 64% de todos los registros.
Y a pesar de estos retos, el análisis revela que el 12% de las flotas que utilizan hidrógeno tienen previsto aumentar su uso en los próximos dos años.
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