En logística no hay dos días iguales y cada jornada plantea un nuevo reto, afirma Abril Martínez de Anda, quien suma casi 15 años de experiencia en un sector que descubrió cuando la empresa en donde trabaja fortaleció su cadena de suministro para responder al incremento de la demanda. 

“La compañía empezó a registrar un crecimiento en sus operaciones y en el volumen de ventas, por lo que identificó la necesidad de crear un área de planeación”, recuerda la joven, quien pasó de ser Analista a Gerente de Planeación y Atención a Clientes en una de las empresas de alimentos más importantes de México.

Si bien su incursión en la logística se dio de manera orgánica, lo que la motivó a permanecer en el sector fue la oportunidad de adquirir habilidades y conocimientos para ocupar una posición estratégica dentro de la cadena de suministro.

“Te reta a estar en el núcleo del negocio, a estructurar y optimizar procesos para alcanzar objetivos”, destaca la licenciada en Administración por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Una compleja industria

Para Abril, gestionar la cadena de suministro de una empresa de alimentos como Cremería Americana, representa uno de los desafíos operativos más complejos, ya que implica controlar la cadena de frío, organizar inventarios y garantizar la trazabilidad en la distribución de los productos. 

Lo sabe porque ha ocupado distintos puestos en la cadena de abastecimiento: primero como jefa de Planeación, después en el área de Atención a Clientes y, finalmente, en la gerencia de ambos departamentos, cargo que desempeña desde hace seis meses.

Durante sus 15 años de trayectoria ha enfrentado diversos retos, pero el mayor llegó durante la pandemia de COVID-19, cuando el mercado y los patrones de consumo cambiaron.

“A partir de esa crisis sanitaria se volvió necesario tener una visión para rediseñar los procesos conforme lo iba requiriendo la operación, así como automatizar tareas críticas y redefinir los flujos de trabajo”, detalla.

Otro desafío ha sido encontrar el equilibrio entre la demanda actual del mercado y la realidad operativa de la cadena de suministro: “Es poder encontrar un equilibrio entre la promesa que nuestra área comercial hace al cliente y la capacidad de responder de una manera rentable para la compañía”.

Para cumplir con los objetivos de la cadena de suministro, Abril se ha capacitado mediante cursos y diplomados en logística, transporte y planeación, los cuales le han permitido ampliar sus conocimientos y compartirlos con el equipo que lidera.

“Me gusta conocer el funcionamiento de distintas áreas, como finanzas, comercial, producción y compras, para tomar los elementos que considero necesarios en la operación diaria”, explica.

Actualmente cursa una maestría en Supply Chain y Logística con doble titulación por la OBS Business School y la Universidad de Barcelona.

Un sector que avanza

Aunque México ha avanzado hacia una logística más eficiente en las cadenas de suministro, aún existen áreas de oportunidad en infraestructura, puertos y carreteras, además del problema de la inseguridad, que genera pérdidas millonarias para las empresas, considera Abril.

“La inseguridad, la escasez de operadores y las deficiencias en la infraestructura de carreteras, puertos y aeropuertos merman la agilidad y el tránsito de las mercancías”, asegura.

Para avanzar y resolver estas problemáticas, dice la joven, es indispensable trabajar de la mano con los Gobiernos, apostar por la digitalización e impulsar políticas públicas que fortalezcan la competitividad y la eficiencia del sector.

Sobre sus planes profesionales, reitera que la capacitación es la clave para alcanzar sus objetivos.

“Creo firmemente que la profesionalización es fundamental porque te permite comprender lo que ocurre en el entorno empresarial y aportar un mayor valor a la organización”, resalta Abril, quien aspira a consolidarse, a largo plazo, en una posición estratégica dentro del área de logística.

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