La planta de motores de Grupo Volvo en Skövde, Suecia, ha integrado a sus operaciones una impresora 3D en arena, que la ha ayudado a reducir los plazos de entrega y los costos de creación de prototipos.

A diferencia de la mayoría de las impresoras 3D que producen objetos de plástico o acero, esta tecnología crea objetos utilizando capas delgadas de 0.3 mm de arena y pegamento. El producto final del proceso es un «núcleo» que se utiliza para fundir prototipos de componentes.

Al hacer uso tanto de la fundición de metal como de la impresión 3D en arena, la marca utiliza uno de los métodos de fabricación más tradicionales en conjunto con uno de los de más alta tecnología. Este proceso ha demostrado ser una combinación ganadora.

La impresora de arena ya es utilizada en una amplia gama de proyectos dentro de Grupo Volvo. A seis meses de su instalación, la marca ha ahorrado en costos y ha reducido los plazos de entrega.

Otro beneficio importante es la confidencialidad al mantener el prototipo completamente en casa. El uso de una impresora 3D también hace que sea relativamente fácil hacer ajustes de diseño y ponerlo a prueba en condiciones reales. 

«Cuando estamos diseñando una pieza o un componente de motor podemos hacer un gran trabajo con la simulación digital, pero no es hasta que realmente producimos una pieza que vemos el verdadero resultado. Es entonces cuando podemos saber si el prototipo resultante se comporta exactamente como debería «, explica Carljohan Johansson, ingeniero de procesos en la planta de Skövde, citado en un comunicado de la empresa.

En conjunto, estos beneficios han generado una mayor demanda de trabajo.

«Esto es tecnología de alta gama y se siente como el futuro. Para hacer este trabajo, es importante ser cuidadoso y orientado a los detalles. Hay desafíos y debemos seguir mejorando el proceso. Estamos trabajando para limitar la cantidad de arena residual en el proceso. Por lo tanto, todavía hay mucho por hacer, pero las posibilidades se sienten ilimitadas», expresó Johan Arvidsson, técnico con 19 años de experiencia en la planta.

Antes de instalar la impresora de arena 3D, el equipo trabajó con el proveedor para reducir la toxicidad de los productos químicos utilizados en la mezcla de pegamento.

«Desde la perspectiva del proyecto, hemos trabajado mucho con cuestiones ambientales. Dejamos en claro desde el principio que necesitábamos tener un proceso lo más ecológico posible y que no incluyera productos químicos en la lista gris o negra de Grupo Volvo. Llegar allí es algo de lo que estamos muy orgullosos», señala Erika Genberg, gerente de proyectos en la planta.