La reciente reducción de los flujos de gas natural de Estados Unidos hacia México evidenció la vulnerabilidad del sistema energético nacional, por lo que expertos consideraron prioritario avanzar simultáneamente en tres frentes: ampliar la red de gasoductos, desarrollar capacidad de almacenamiento e incrementar la exploración y producción nacional.
“En este momento, el gobierno federal está apostando a ampliar la red y eso es lo más importante porque ampliando la red tendremos una mayor capacidad de flujo de gas, ya sea de importación o nacional”, explicó a TyT Santiago Arroyo, director de Ursus Energy.
Actualmente, México cuenta con una red nacional de gasoductos de aproximadamente 21,149 kilómetros, pero el gobierno proyecta expandirla hacia 23,289 kilómetros para el año 2030.
Esta infraestructura se distribuye principalmente entre el sector público y el privado. El Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) administra el 48% de la red; la Comisión Federal de Electricidad (CFE) posee y opera el 36%, mientras que Petróleos Mexicanos (Pemex) y la iniciativa privada controlan el 16% restante.
Ante esta situación, el pasado 7 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que el objetivo de su gobierno es avanzar hacia la soberanía energética, ya que el 75% del gas natural que se consume en México proviene de Estados Unidos.
En este contexto, Cuitláhuac García, director del CENAGAS, reveló que una semana antes se presentó una situación crítica en Estados Unidos, cuando se notificó a México que los envíos de gas natural se reducirían alrededor de una quinta parte. El aviso puso en alerta a las autoridades, debido a que el país solo cuenta con tres días de almacenamiento.
Esta capacidad se encuentra por debajo de la de países como España (34.2 días), Alemania (89 días), Italia (93.8 días) y Francia (98.8 días), de acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Almacenamiento, uno de los principales retos
Santiago Arroyo y expertos del IMCO concordaron en que la falta de capacidad de almacenamiento es una de las principales debilidades del sistema energético mexicano, especialmente porque el gas natural se utiliza para generar el 62% de la electricidad del país.
Para Arroyo, México carece actualmente de un verdadero “plan B” ante una interrupción grave del suministro de gas natural. Recordó que durante la tormenta invernal Uri se registraron restricciones en los flujos de gas y apagones en distintas regiones del país.
“Si ocurriera actualmente una contingencia de magnitud similar, México volvería a enfrentar problemas de suministro eléctrico”, afirmó.
Una alternativa para reducir esta vulnerabilidad sería incorporar infraestructura que permita almacenar gas natural, como el proyecto de Ursus Energy en Coatzacoalcos. Este contempla una planta de tratamiento y almacenamiento, con la posibilidad de que, ante una contingencia, el Estado pueda disponer del gas almacenado para atender las necesidades de suministro en determinadas regiones.
Además de la falta de capacidad de almacenamiento, una parte importante del gas producido en México no reúne las especificaciones necesarias para su aprovechamiento comercial inmediato, ya que puede contener nitrógeno, azufre, metales pesados y otras impurezas que requieren procesos de tratamiento.
“Una parte del gas que no puede ser aprovechada termina siendo venteada o quemada, particularmente en zonas productoras del sur de Veracruz”, detalló Arroyo.
Ante este panorama, el directivo señaló que la fractura hidráulica o fracking podría contribuir a incrementar la producción de gas con especificaciones comerciales en regiones como Tamaulipas, San Luis Potosí, Coahuila y Nuevo León.
Recientemente, el Gobierno federal mostró interés en explorar esta técnica, aunque condicionó su posible desarrollo a la viabilidad de implementar métodos de fractura hidráulica sustentables o de bajo impacto ambiental.
En cuanto a la participación privada en proyectos de gas natural para ampliar la red de gasoductos, el director de Ursus Energy señaló que los inversionistas mexicanos pueden aportar hasta el 100% del capital y asumir el riesgo financiero de los proyectos de infraestructura.
En el caso del capital extranjero, indicó que existe una limitación de hasta el 49%.
En conjunto, estos desafíos evidencian que México necesita avanzar en la expansión de los gasoductos, el desarrollo de infraestructura de almacenamiento y el aumento de la producción nacional. Para los expertos, fortalecer estos tres frentes permitiría reducir la vulnerabilidad ante interrupciones de las importaciones y mejorar la capacidad de respuesta del país frente a contingencias que comprometan el suministro de gas natural y la generación de electricidad.














