A 21 años de su puesta en marcha, el sistema Metrobús entra en una nueva etapa de consolidación marcada por su transición hacia la electromovilidad, que se prevé completar en cinco años y que ya es considerado el principal desafío para su siguiente fase de desarrollo.

Recientemente, durante la conmemoración del aniversario del sistema, en su conferencia matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recordó que el principal cambio impulsado con la creación de Metrobús no fue únicamente la incorporación de autobuses de mayor capacidad o la construcción de carriles confinados, sino la transformación de cientos de concesionarios individuales en empresas operadoras formales capaces de profesionalizar el servicio y garantizar su viabilidad a largo plazo.

«El fondo más importante fue el cambio sustantivo en la manera de operación del transporte público», señaló la mandataria al recordar el proceso de negociación donde participó el presidente de Grupo CISA, Jesús Padilla, lo cual permitió integrar a los antiguos propietarios de microbuses en un nuevo esquema empresarial.

De acuerdo con Fernando Osorio, director de proyectos de Grupo CISA, el Metrobús ha demostrado ser un esquema financieramente sostenible, con empresas operadoras que han logrado mantener su salud financiera, renovar flota e invertir de forma continua.

Sistema opera siete líneas

Actualmente, el sistema opera siete líneas y una red superior a 125 kilómetros que moviliza a cientos de miles de usuarios diariamente; sin embargo, los especialistas y operadores coinciden en que, el mayor reto ya no es consolidar el sistema, sino prepararlo para la siguiente generación tecnológica.

En ese sentido, Fernando Osorio comentó que las condiciones operativas de Metrobús permiten prever una transición prácticamente total hacia tecnologías eléctricas durante los próximos cinco años: «la ruta es muy clara. Metrobús cuenta con las condiciones para evolucionar hacia la electromovilidad y convertirse en uno de los referentes más importantes de esta transición en el país».

Este proceso se sustenta en la flexibilidad del modelo, que durante más de dos décadas ha demostrado capacidad para adaptarse a distintos entornos urbanos, desde corredores de alta demanda hasta zonas de operación compleja como el Centro Histórico y Paseo de la Reforma. Esa adaptabilidad será clave para sustituir gradualmente los autobuses a combustión por tecnologías eléctricas.

Esa capacidad de adaptación será determinante para enfrentar el desafío de sustituir gradualmente las unidades impulsadas por combustibles fósiles por tecnologías de cero emisiones, proceso que inició en la Línea 3 con la incorporación de autobuses eléctricos y que Grupo CISA continuó en la Línea 4, lo cual prevé que otras líneas avancen en la misma dirección conforme concluyan los ciclos de vida útil de sus flotas.

Para Osorio, el aniversario representa también una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos pendientes, como la necesidad de retomar el crecimiento de la red, fortalecer la capacidad técnica del sistema, ampliar la infraestructura operativa y acelerar la modernización tecnológica que demandan las ciudades contemporáneas.

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