Para Ignacio Jurado Rangel, el aprendizaje constante, la apertura a nuevos retos y la cercanía con mentores y profesionales experimentados, han marcado el rumbo de su carrera en el autotransporte. Gracias a esa filosofía, ha construido una trayectoria que hoy lo posiciona como Administrador Integral de Transporte.

Con 36 años de edad y nueve de experiencia en el sector, forma parte de Innovación Lógika en Transporte, donde tiene a su cargo seis procesos estratégicos. Su labor se centra en coordinar al talento humano y administrar los activos de transporte, dos áreas fundamentales para el desempeño de la operación.

Su recorrido profesional le ha permitido comprender que el autotransporte demanda una visión integral, en la que el conocimiento debe traducirse en resultados concretos dentro de entornos cada vez más competitivos. En este contexto, la colaboración entre áreas y la construcción de las relaciones profesionales son elementos que considera fundamentales para alcanzar los objetivos de una organización.

Es clave confiar en equipos talentosos y construir relaciones sólidas con clientes, proveedores y socios comerciales. Estoy convencido de que los mejores resultados se logran cuando se
combinan el aprendizaje continuo, el trabajo en equipo y la capacidad de generar alianzas que impulsen cambios positivos en toda la organización”, comparte.

Ignacio destaca que su forma de entender el sector ha evolucionado desde que ingresó a estudiar ingeniería en transporte en la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Si bien siempre reconoció la importancia del autotransporte como motor del desarrollo económico y social, no imaginaba la amplitud de áreas de especialización y oportunidades de crecimiento que ofrece esta industria, una realidad que, afirma, sólo puede apreciarse
plenamente al formar parte de ella.

Con el paso de los años, ha descubierto que el autotransporte va mucho más allá de la operación de vehículos. Planeación, logística, mantenimiento, seguridad, administración, desarrollo de talento y atención al cliente son sólo algunas de las disciplinas que convergen
para mantener en movimiento a una actividad esencial para el país. Esa diversidad de funciones es, precisamente, uno de los aspectos que más le han llamado la atención y que lo han motivado a seguir preparándose profesionalmente.

Por ello, procura complementar su experiencia mediante capacitación especializada y programas de desarrollo profesional. En este proceso, iniciativas como el Distintivo CANACAR le
han permitido fortalecer sus conocimientos, intercambiar experiencias con otros profesionales de la industria y ampliar su visión sobre los retos y oportunidades del autotransporte.

La experiencia no está peleada con la innovación

Como integrante de una nueva generación de profesionistas del autotransporte, Ignacio ha encontrado en el intercambio con colegas de mayor experiencia una fuente constante de aprendizaje. Esta dinámica le ha permitido confirmar que la innovación y la experiencia no son conceptos opuestos, sino complementarios.

Desde su experiencia, los perfiles con mayor trayectoria aportan conocimiento operativo, criterio y una comprensión profunda del negocio, mientras que los jóvenes contribuyen con nuevas formas de analizar los procesos, una mayor afinidad con la tecnología y una visión innovadora para enfrentar los desafíos actuales. Además, destaca su capacidad para adaptarse rápidamente a nuevas herramientas y metodologías de trabajo.

Lejos de ver estas diferencias como una barrera, considera que la colaboración intergeneracional es una de las mayores fortalezas de las empresas de autotransporte, pues permite aprovechar lo mejor de cada perspectiva para impulsar la evolución del sector.

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