Antes de tocar el asfalto, una llanta puede recorrer miles de kilómetros en un trayecto complejo y poco visible, pero fundamental para garantizar seguridad, desempeño y confianza en cada viaje, explica Bridgestone México.

Al dar a conocer este proceso logístico de los neumáticos, que va de la planta hasta el usuario final, Bridgestone explica que cada llanta es resultado de una cadena que integra desarrollo tecnológico, manufactura de precisión y una logística global diseñada para responder con eficiencia a la demanda del mercado.

Sin embargo, en la rutina diaria, millones de conductores utilizan sus neumáticos sin considerar el proceso que existe detrás.

Para Bridgestone, este recorrido representa más que una operación: es la expresión de su compromiso con la calidad, la seguridad y la sostenibilidad. Todo inicia con la selección de materiales que, mediante procesos avanzados, se transforman en productos capaces de adaptarse a distintos vehículos, estilos de manejo y condiciones de terreno.

«En Bridgestone entendemos que cada llanta representa mucho más que un producto: es el resultado de una cadena de valor que articula innovación, manufactura y logística para garantizar seguridad y confianza en cada viaje», destacó Silvia Castillo, Directora de Cadena de Suministro para Bridgestone Latinoamérica Norte.

De Cuernavaca para todo el país

Uno de los pilares de este proceso es la manufactura. La planta de Bridgestone en Cuernavaca, Morelos, integra prácticas sostenibles como el uso de energía renovable, la reducción de emisiones de CO2 y el reciclaje de materiales, impulsando la economía circular. Con una capacidad cercana a los 19,000 neumáticos diarios, esta instalación es estratégica para asegurar altos estándares de calidad, durabilidad y desempeño.

Una vez fabricadas, las llantas inician una nueva etapa: su distribución. A través de una red logística que combina transporte terrestre y centros de distribución estratégicos, los neumáticos recorren largas distancias antes de llegar al mercado. En este proceso, la planeación es clave, desde la gestión de inventarios hasta la optimización de rutas para garantizar disponibilidad oportuna.

El último tramo, conocido como «la última milla», es donde la innovación llega al consumidor. La presencia de una llanta en un punto de venta responde a un análisis preciso que considera variables como tipo de vehículo, clima y hábitos de manejo, permitiendo a cada conductor encontrar la opción adecuada.

En un entorno en constante evolución, Bridgestone continúa fortaleciendo su cadena de suministro con soluciones más eficientes y sostenibles. Este enfoque forma parte de su Bridgestone E8 Commitment, particularmente del valor Efficiency, orientado a maximizar la productividad mediante la innovación en movilidad, junto con otros principios como Energy, Ecology y Economy.

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