A sus 37 años y con apenas seis de experiencia en el transporte, Berenice García Morales representa a una nueva generación de profesionales que busca transformar el sector del transporte. Su preparación, disciplina y visión de mejora continua la han llevado a convertirse en una pieza clave en los procesos de calidad, seguridad y certificación.
Ingeniera Industrial egresada del Tecnológico de Estudios Superiores de Cuautitlán Izcalli (TESCI), inició su trayectoria profesional en áreas de logística y almacenes. Al mismo tiempo, continuó su formación académica con una maestría en administración, preparación que le abrió las puertas para integrarse en Muebles y Mudanzas Amado como Jefa de Calidad y Seguridad.
Es responsable del sistema de gestión de calidad de la empresa y coordina las auditorías externas necesarias para mantener y obtener certificaciones estratégicas. Entre sus principales objetivos se encuentra la obtención de la certificación CTPAT, que fortalecerá las operaciones internacionales de la empresa y su competitividad en el mercado.
Sus funciones también abarcan la supervisión de la seguridad del personal, las instalaciones y los procesos que integran la cadena de suministro. Asimismo, da seguimiento al cumplimiento de los estándares ambientales del programa Transporte Limpio, impulsado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
Para Berenice, cada certificación obtenida, así como los distintivos otorgados por organismos como la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), representan mucho más que un reconocimiento institucional. Considera que son herramientas que fortalecen la competitividad de la empresa y, al mismo tiempo, generan oportunidades de aprendizaje y desarrollo profesional.
Sin embargo, reconoce que el camino no ha estado exento de desafíos. Uno de los principales ha sido fomentar entre los trabajadores una cultura de responsabilidad y apego a los procesos.
Ha sido complicado romper barreras con los operadores para que comprendan el porqué de los procesos y la importancia de umplir con la documentación. Crear una cultura toma tiempo,
pero el respeto, la honestidad y la buena comunicación con la gente me han ayudado a formar equipos capaces de alcanzar sus objetivos”, señala.
A ello se suma el reto de equilibrar las exigencias laborales con la preparación académica y la vida familiar en un sector que no se detiene.
Ideas frescas para crecer
La experiencia de Berenice también le ha permitido identificar uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el transporte: incorporar nuevas ideas en empresas con estructuras tradicionales.
A lo largo de su carrera ha trabajado en organizaciones familiares, donde la brecha generacional suele reflejarse en la resistencia a adoptar nuevas tecnologías y herramientas para optimizar costos y procesos.
Explica que, como ocurre en otros sectores, muchas personas se han formado dentro de las propias empresas y cuentan con una amplia experiencia operativa. Sin embargo, encontrar puntos de encuentro entre ese conocimiento y las nuevas perspectivas suele convertirse en un desafío para elevar la productividad.
Por ello, desde su posición de liderazgo en una empresa con casi 50 años de historia, ha impulsado convenios con instituciones educativas para atraer talento joven y brindar oportunidades de desarrollo profesional dentro del sector.
Dentro del transporte hay muchos campos que no han sido explotados donde los jóvenes se pueden desempeñar. No es un sector fácil, pero sí uno lleno de oportunidades para quienes le
agarran cariño y tienen la meta de seguir creciendo profesionalmente”, comenta.
Para Berenice, el futuro del transporte depende de la capacidad de las empresas para abrir espacio a nuevas generaciones, incorporar más talento femenino y entender que la innovación no sólo está en la tecnología, sino también en las personas que llegan con nuevas formas de pensar.
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