La tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá no debe entenderse como una oportunidad positiva para México, pues, aunque en el corto plazo puede generar una ventaja relativa, a largo plazo podría frenar la integración regional y reducir la relevancia del T-MEC, coincidieron especialistas.

“Esta situación es una señal importante para México de cara a la revisión del T-MEC porque confirma que la política comercial estadounidense está siendo utilizada como una herramienta de negociación y no solamente como un mecanismo para regular el comercio”, consideró, en entrevista con TyT, Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis Financiero de Grupo Financiero Monex.

Agregó que el anuncio de nuevos aranceles de 50% a determinados productos canadienses por parte de Estados Unidos, incluidos vehículos, componentes automotrices y acero, a partir de enero de 2027, muestra que incluso entre socios históricos la relación comercial puede estar sujeta a una elevada presión política.

En el mismo sentido, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero BASE, destacó que el rápido deterioro de las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá “es una noticia negativa para el proceso de revisión del T-MEC, pues indica que hay poca disposición para reducir los aranceles sectoriales por parte del presidente Donald Trump e incluso está abierta la posibilidad de amenazas con aranceles mucho más agresivos”.

Este martes, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció la aplicación de aranceles de represalia de hasta 50% a productos de origen estadounidense por un valor de 20,000 millones de dólares, incluidos el acero, los electrodomésticos y los lácteos.

Los gravámenes canadienses se aplicarán a partir del 8 de septiembre y contemplan tasas de 15%, 25% y 50% sobre 700 productos estadounidenses. Entre los productos afectados por esta medida se encuentran el acero, los electrodomésticos, la maquinaria agrícola, los lácteos, la ropa, los mariscos, los cosméticos, la pulpa y el papel.

La represalia de Canadá se produjo después de que el presidente estadounidense Donald Trump impusiera aranceles de 50% a los productos canadienses durante el fin de semana, luego del fracaso de las negociaciones comerciales.

Además, el lunes informó que duplicaría los aranceles a una serie de productos del sector automotor de Canadá a partir de 2027.

Incertidumbre por el T-MEC

Luego de que el Gobierno del presidente Donald Trump decidió no extender el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por seis años más, el acuerdo quedó sujeto a revisiones anuales hasta su vencimiento formal en 2036.

Durante este periodo, si alguno de los países decide retirarse, podrá hacerlo y el acuerdo permanecería vigente para las demás partes. Asimismo, el T-MEC podría renovarse por 16 años adicionales en cualquiera de esas revisiones anuales.

Previo a la primera revisión del tratado, los tres países han realizado mesas de negociaciones bilaterales. En el caso de México, la tercera ronda ocurrió en julio, en la que se avanzó en temas estratégicos como los aranceles y las reglas de origen. La cuarta ronda será a principios de septiembre en Washington.

En el caso de Canadá, este fin de semana las negociaciones con Estados Unidos entraron en un punto crítico.

“No creo que México deba interpretar automáticamente que correrá la misma suerte que Canadá, ya que hay diferencias importantes. Por ejemplo, mantiene una integración productiva mucho más profunda con Estados Unidos en sectores estratégicos y, además, una parte muy importante de sus exportaciones continúa gozando de trato preferencial bajo el T-MEC”, detalló Quiroz.

Para la doctora en Economía, la amenaza es que Estados Unidos está demostrando que no necesariamente considera el tratado como una limitación absoluta a su política arancelaria: “Ya hemos visto medidas específicas sobre sectores como acero, aluminio y automotriz, por lo que sería un error pensar que el tratado garantiza automáticamente arancel cero para todo producto mexicano”.

Las especialistas concordaron en que México debería tratar de convertir la actual tensión comercial en una oportunidad para profundizar la integración productiva de América del Norte.

Por otro lado, México debe mantener una relación cercana con Canadá, pero sin asumir que necesariamente tiene que adoptar exactamente la misma estrategia.

“México tiene que mantener su propia interlocución con Washington. La prioridad debe ser preservar la ventaja arancelaria mexicana y demostrar el valor que representa México para la economía estadounidense. Una confrontación entre Estados Unidos y Canadá no necesariamente tiene que convertirse en un conflicto trilateral”, sostuvo la directiva de Grupo Monex.

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