En el sector de distribución y logística, el combustible continúa siendo uno de los principales componentes del costo operativo; sin embargo, gracias a la administración de variables es posible reducir los desvíos de combustible hasta en un 90%, señala Numaris
La empresa indica que, el combustible representa entre el 25% y 35% del gasto total de una flota; además, en un entorno donde los márgenes son cada vez más ajustados, su gestión eficiente se ha convertido en un factor clave para la rentabilidad.
Sin embargo, el reto no radica únicamente en cuánto se consume, sino en cómo se administra. Factores como hábitos de conducción, desvíos de ruta, tiempos improductivos y procesos de carga sin validación pueden incrementar significativamente el gasto, muchas veces sin ser detectados a tiempo.
Numaris indica que, a diferencia de otros rubros, el consumo de combustible está directamente influenciado por la operación diaria. Prácticas como aceleraciones bruscas, frenados constantes o una presión inadecuada en los neumáticos pueden aumentar el consumo hasta en un 10%.
Además, la falta de trazabilidad en las cargas y la dispersión de la información dificultan la identificación de fugas, generando pérdidas silenciosas que impactan directamente en los resultados financieros. En algunos casos del sector, estas pérdidas pueden alcanzar miles de dólares por unidad al mes sin que exista una causa evidente en los reportes tradicionales.
Visibilidad, factor clave
Frente a este panorama, la visibilidad se posiciona como el punto de inflexión. Medir indicadores como rendimiento por kilómetro, consumo por unidad, desempeño del operador y eficiencia por ruta permite detectar desviaciones y tomar acciones correctivas de manera oportuna.
De acuerdo con Numaris, experiencias recientes en operaciones de transporte demuestran que la integración de sensores, monitoreo en tiempo real y analítica avanzada puede reducir los desvíos de combustible hasta en un 90%, disminuyendo niveles de pérdida de alrededor del 7% a menos del 1%. Este avance no solo impacta directamente en los costos, sino que también fortalece el control y la confianza dentro de las operaciones.
La firma señala que, la digitalización ha permitido evolucionar de un enfoque reactivo a uno preventivo. Hoy, los sistemas son capaces de validar cargas, analizar patrones de consumo e identificar anomalías en tiempo real, evitando que se conviertan en pérdidas mayores. Además, medidas complementarias como la optimización de proveedores, controles físicos en puntos de carga y mayor trazabilidad aceleran el retorno de inversión, que en algunos casos puede lograrse en menos de seis meses.
En este contexto, el combustible deja de ser solo un gasto para convertirse en una variable estratégica. Las organizaciones que implementan controles efectivos, monitorean constantemente y actúan con base en datos logran transformar su operación, generar ahorros millonarios y mejorar la disponibilidad de sus unidades.
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