Los aranceles, la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el rápido ascenso de la Inteligencia Artificial (IA) son factores que las empresas transportistas deben considerar en la gestión integral de riesgos en 2026, coinciden representantes de las firmas globales KPMG y Kelly.
“Hay varias áreas que las empresas deben tomar en cuenta, como la parte regulatoria y comercial, la logística y la operación, los temas laborales y ambientales, la geopolítica y la tecnología”, destaca Alejandro Villalobos, socio líder de la industria de Transporte de KPMG México.
En el ámbito regulatorio, agrega, las negociaciones del T-MEC podrían modificar la operación de los transportistas mediante nuevos procedimientos aduaneros que generarían costos adicionales.
“No sabemos si, luego de estas negociaciones, habrá nuevas certificaciones o procedimientos aduaneros, y ahí debemos revisar la capacidad de ajustar las rutas”, menciona Villalobos, quien lleva 30 años brindando servicios de auditoría a organizaciones nacionales e internacionales dedicadas al transporte de pasajeros, personal, carga y logística.
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El experto de KPMG recuerda que, en mayo de 2025, los transportistas tuvieron que adaptarse a las normas del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés), que ahora exigen a los operadores que cruzan a ese país dominar el idioma inglés, un requisito que ha agravado la escasez de conductores y que podría incluirse en la revisión del tratado comercial.
“Esta obligación de ser bilingües llevó a las empresas a implementar más cursos, lo que les generó un costo”, refiere. “Por ello, los transportistas deben planear diversos escenarios que incluyan cómo actuar frente a cambios regulatorios en la región de Norteamérica”.
Seguridad vial y patrimonial
Los expertos señalan que una gestión integral de riesgos en el transporte de carga, además de contemplar el cumplimiento normativo, debe incluir la capacitación de los operadores y el mantenimiento vehicular para prevenir accidentes y robos.
“En materia de seguridad vial se deben revisar las condiciones de la flota y asegurar que exista mantenimiento preventivo”, explica Alejandro Villalobos. “Realizar chequeos periódicos del estado de los frenos, las llantas y los sistemas eléctricos de las unidades”.
En cuanto a la capacitación de los operadores, añade que las empresas deben implementar estrategias de gestión de flotas que ayuden a evitar incidentes, minimizar riesgos y garantizar la seguridad en el transporte de carga.
“Desde enseñarles cómo conducir hasta respetar los horarios de servicio y los tiempos de descanso es relevante para mejorar la operación diaria”, indica.

Respecto a los riesgos en materia de seguridad patrimonial, los expertos recomiendan implementar protocolos contra el robo y la manipulación indebida de mercancías.
“La inseguridad es un tema que ha afectado con fuerza al autotransporte y eso se refleja en las vacantes de operadores; a varios de nuestros clientes les ha resultado complicado atraer talento, ya que las personas no quieren tomar ciertas rutas por temor a ser asaltadas”, comparte Luis Soto, Gerente de Desarrollo de Negocios en Kelly, especializada en servicios externalizados y atracción de talento.
Para Alejandro Villalobos, los bloqueos que se registran en casetas y en las principales vías de las ciudades también se han convertido en un factor de riesgo para los transportistas.
“Si se contemplan las manifestaciones dentro de la operación diaria, se pueden prever mejor las rutas; para ello, las empresas deben invertir en un buen sistema tecnológico”.
Digitalización para una gestión eficiente
Todas estas amenazas, entre otras, están cambiando el panorama de riesgos de las empresas transportistas en México, y la tecnología se ha convertido en un factor esencial.
“Hoy en día, prácticamente todas las unidades cuentan con localizadores GPS y sistemas de telemetría que permiten dar seguimiento a las rutas; por ejemplo, envían alertas de desvíos si ocurre algún percance en el trayecto e informan sobre el estado de los frenos y las llantas. Es decir, ayudan a tomar decisiones”, detalla Villalobos.

El monitoreo tecnológico en tiempo real no sólo optimiza las operaciones, sino que también es fundamental para prevenir conductas de riesgo y accidentes, con impacto tanto en el bienestar de las personas como en los costos operativos.
La videotelemática, una tecnología basada en sistemas de telemetría con video, también se ha convertido en un recurso clave para enfrentar estos desafíos.
“Actualmente existen diversos programas y dispositivos de geolocalización de las unidades que hacen más eficiente la operación diaria”, afirma Luis Soto.
Tendencias globales
Si bien 2025 fue un año complicado debido a que los aranceles implementados por Estados Unidos reconfiguraron el comercio mundial, en 2026 continuará la incertidumbre a nivel global, por lo que las empresas transportistas deben prepararse para enfrentar estos retos.
Para Alejandro Villalobos, las compañías deben contar con un área interna de gestión de riesgos o contratar los servicios de una firma externa. En cualquiera de los casos, precisa, el objetivo es mejorar la operación y proteger la integridad de los conductores.
El área encargada de la administración de riesgos debe implementar, entre otras, las siguientes funciones:
- Establecer un comité de riesgos.
- Utilizar matrices de riesgo que evalúen probabilidad e impacto.
- Realizar monitoreos periódicos —al menos trimestrales— y contar con un área de auditoría interna que apoye al comité como línea de defensa.
- Desarrollar planes de contingencia y de continuidad del negocio ante ataques o eventos de riesgo.
KPMG, firma global de auditoría y asesoría de negocios, señala que una gestión integral de riesgos es un proceso que permite identificar posibles problemáticas presentes o futuras, por lo que resulta indispensable evaluarlas y diseñar planes de acción para mitigarlas o controlarlas.
“Una gestión integral de riesgos en las organizaciones, y particularmente en las del transporte, puede generar beneficios financieros al reducir los costos derivados de accidentes o robos, además de fortalecer la reputación frente a los clientes”, concluye Alejandro Villalobos.
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