El próximo mes de junio, la Asociación de Mujeres Operadoras (AMO) celebrará sus primeros cinco años de historia. En este tiempo, ha impulsado la capacitación de 430 mujeres, formándolas como operadoras de vehículos pesados pero, sobre todo, abriéndoles la puerta a una mejor calidad de vida a través de su participación en el autotransporte.
A lo largo de este primer lustro, la AMO ha llevado su modelo de formación a ciudades como Tijuana, Mexicali, Torreón, Manzanillo, Monterrey, Toluca, Querétaro y, recientemente, la Ciudad de México.
De esta forma, la asociación da cumplimiento a la visión de su fundadora y presidenta, Paola Moncada: replicar este esquema en todo el país. Un objetivo que ha sido posible gracias a alianzas estratégicas con empresas como Freightliner, Volkswagen Truck & Bus México, Scania y Cummins, así como con gobiernos estatales, municipales, asociaciones del sector y compañías de autotransporte.
En la antesala de su quinto aniversario, la Asociación de Mujeres Operadoras (AMO) hace un balance de avances que, en palabras de su presidenta, reflejan una evolución sostenida tanto en la participación femenina como en la apertura del sector.
“Ha crecido el número de conductoras y también el de empresas que se han ido sumando a esta iniciativa. Hemos ido contagiando a más actores”, compartió Moncada.
Durante este periodo, la AMO no solo ha impulsado la incorporación de mujeres al volante, sino que ha logrado consolidar alianzas estratégicas que en sus inicios parecían lejanas. Un ejemplo de ello es la colaboración con el gobierno de Baja California, particularmente en Tijuana, donde, dijo, hoy existen condiciones más sólidas para la formación de operadoras.
A cinco años de distancia, los primeros resultados también comienzan a madurar: mujeres egresadas de las generaciones iniciales continúan activas en el sector, algunas de ellas próximas a cumplir el mismo tiempo dentro de la industria. “Es una maravilla saber que están bien, que siguen trabajando; eso te confirma que no nos hemos desviado del objetivo”, señaló.
Capacitación, la base del crecimiento
Aunque la organización ha explorado nuevas líneas de acción, la capacitación se mantiene como su pilar central. Moncada reconoce que, año con año, la profesionalización de las operadoras sigue siendo la prioridad.
“Cada año digo que será el último enfocado en capacitación, pero seguimos viendo que es nuestra base. Probablemente en el sexto año demos el salto a algo más complementario, pero hoy sigue siendo fundamental”, explicó.
En esta ruta, la AMO también ha comenzado a expandir su presencia territorial. La llegada a la Ciudad de México representa un paso relevante, luego de un proceso en el que tanto la asociación como sus aliados trabajaron para generar las condiciones necesarias.
“Era una ciudad que buscábamos desde hace tiempo, pero no veíamos las condiciones. Hoy ya contamos con aliados y con la infraestructura para capacitar a mujeres”, destacó.
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El valor agregado de las operadoras
Sobre el impacto de las mujeres en la operación de vehículos pesados, Moncada reconoce que, aunque prefiere no hacer distinciones, los propios transportistas han identificado beneficios claros.
“Hablan de un mejor control del rendimiento, de una disminución de accidentes y de un mayor compromiso con la empresa”, comentó.
Este desempeño, explicó, podría estar relacionado con el contexto en el que las mujeres se integran a la industria: al ser aún minoría, valoran más la oportunidad y buscan consolidarse en el sector.
“Son muy pocas las mujeres operadoras que hay allá afuera. Cuando te dan una oportunidad, no la desaprovechas. Hay un compromiso de hacer bien las cosas porque quieren crecer, aspirar a unidades más grandes o a rutas más largas”, afirmó.
A cinco años de su creación, la AMO no solo ha abierto puertas, sino que continúa construyendo una ruta clara para que más mujeres encuentren en el autotransporte una opción de desarrollo profesional y personal.












