En medio de un alza de costos, encabezados por el precio del diésel, que amenazan la competitividad en el movimiento de carga, empresas transportistas y sus clientes pueden llegar a acuerdos “ganar-ganar” y ello se logra con discusiones saludables basadas en el análisis de datos que sustentan el alza de las tarifas y en la búsqueda de eficiencias, como la reducción de las horas de carga y descarga. 

ConaLog reunió a Francisco Rodríguez, de Colgate-Palmolive; Pablo Ocampo, director general de Mexamerik; y Alejandro Hernández, asesor en eficiencia logística y transporte, en el panel “La tormenta perfecta: competitividad de las empresas de transporte contra disponibilidad y nivel de servicio”, moderado por Gabriel Zúñiga. Un factor común en el espacio fue la importancia de construir relaciones de largo plazo, en donde la calidad en el servicio pese sobre las tarifas. 

Información y su análisis 

Para Pablo Ocampo, la integración de tecnologías como GPS, telemetría, cámaras y torres de control permite conectar a operadores, unidades y clientes bajo una misma plataforma de información representa una eficiencia dentro del autotransporte para enfrentar situaciones como la actual. 

Adicionalmente, el uso de dashboard ofrece información confiable y transparente para llegar a reuniones con clientes y mostrarles la evidencia de que realmente tienen un impacto importante en su rentabilidad. “Los analytics son lo primero. Tienes que tener datos para tener una discusión saludable”, afirmó Francisco Rodríguez. 

El experto añadió que los tableros de control y la información prácticamente en tiempo real han generado una mayor transparencia en la cadena logística, facilitando acuerdos entre las partes.

Destacó que se deben construir relaciones de negocio de largo plazo y para ello la estructura de costos del transporte debe ser transparente para tener discusiones más fáciles sobre los fletes, pues las empresas son creadas para ganar dinero y los acuerdos deben estar centrados en un “ganar-ganar”. 

En esta línea, Pablo Ocampo expuso que los transportistas y sus clientes pueden definir una fuente de infomación confiable sobre el comportamiento del precio del diésel en el mercado mexicano y basados en ello, definir el rumbo de las tarifas. 

Una empresa que no haga los ajustes (de fletes), está destinada a desaparecer. No hay manera que tú te puedas comer un incremento de 26 a 28 pesos del precio del diésel y digas, ‘No hay problema, yo lo absorbo’ No hay manera”, aseveró.

Acuerdos en busca de la eficiencia 

Los participantes coincidieron en que existen oportunidades importantes para mejorar la productividad mediante acuerdos entre transportistas y generadores de carga, que van más allá de las tarifas, pero impactan de forma importante la competitividad.

Alejandro Hernández señaló que ambas partes deben identificar dónde se generan los mayores retrasos y establecer planes de acción conjuntos para optimizar las operaciones.

Por su parte, Francisco Rodríguez explicó que reducir los tiempos de descarga de varios días a unas cuantas horas puede traducirse en menores costos sin necesidad de aplicar descuentos directos, ya que mejora la utilización de los activos y modifica favorablemente la estructura de costos.

No se trata de que uno pierda y otro gane, sino de encontrar oportunidades de eficiencia”, complementó.

El especialista también sugirió explorar esquemas de colaboración entre empresas generadoras de carga para compartir capacidad o mejorar los flujos de transporte, especialmente cuando las unidades viajan parcialmente vacías.

“Todo se puede, pero hay consecuencias”

Los panelistas advirtieron que las decisiones orientadas exclusivamente a reducir costos pueden generar efectos adversos en la disponibilidad y calidad del servicio.

Francisco Rodríguez resumió esta visión con la frase: “Todo se puede, pero hay consecuencias”. Explicó que negarse a reconocer aumentos de costos puede provocar que algunos transportistas reduzcan la disponibilidad de unidades, obligando posteriormente a contratar capacidad en el mercado a precios más elevados.

Asimismo, Alejandro Hernández alertó que en muchas organizaciones las áreas de compras continúan evaluando el transporte únicamente por tarifa, pese a que los objetivos logísticos y de negocio requieren una visión más integral.

Es importante entender toda la cadena de suministro. Muchas veces quien compra el transporte no es quien lo utiliza”, concluyó.

Los panelistas invitados por ConaLog condujeron a reflexionar sobre el tipo de relaciones que se quiere tener con los socios comerciales, bajo la idea central de que los negocios son creados para generar ganancias y mantener la competitividad. Eso es lo que transportistas de carga y sus clientes deben tener en cuenta, porque finalmente ambos se necesitan para proveer al mercado. 

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