A inicios de marzo se oficializó la reducción de la jornada laboral en México a 40 horas semanales, como resultado de la reforma al Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Frente a este cambio, especialistas recomiendan a los transportistas iniciar la regularización de sus jornadas laborales, actualizar contratos y reglamentos interiores, así como rediseñar sus esquemas de trabajo, con el objetivo de facilitar una transición ordenada.
De acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la implementación de la medida comenzará el 1° de enero de 2027 y se llevará a cabo de forma gradual; es decir, se reducirán dos horas por año hasta alcanzar la jornada de 40 horas semanales en 2030.
La reforma establece además que, por cada seis días trabajados, los colaboradores deberán contar con al menos un día de descanso semanal con goce íntegro de sueldo. Asimismo, incorpora un mecanismo de protección de derechos adquiridos, que impide a los empleadores reducir salarios, sueldos o prestaciones como consecuencia de esta modificación.
Es importante precisar que la reducción de la jornada no implica necesariamente la adopción de dos días de descanso. En cambio, supone una disminución de la jornada diaria que podrá administrarse conforme a las necesidades operativas de cada sector. En cuanto al tiempo extra, éste no podrá exceder de 12 horas semanales y deberá pagarse al doble; las horas adicionales, remuneradas al triple, no podrán superar las cuatro horas. En el caso de personas menores de edad, queda prohibido el trabajo en tiempo extraordinario.
Al respecto, Vanessa Díaz, Directora y fundadora de LaboralMX, señala: “Las empresas pueden administrar libremente el tiempo, siempre que no se exceda el máximo de horas semanales. Por ello, es fundamental que implementen herramientas para evaluar las jornadas y distribuir adecuadamente el trabajo, a fin de optimizar recursos, evitar tiempos muertos y controlar el extra”.
La entrada en vigor de esta reforma implicó también ajustes en la Ley Federal del Trabajo, publicada en el DOF el 1 de mayo. Entre los cambios realizados destaca la obligación de un registro electrónico de las horas trabajadas, mecanismo que funcionará como herramienta de supervisión para las autoridades y permitirá verificar el cumplimiento de la normativa laboral.
Marcela Calderón, socia de Legal Laboral de KPMG México, advierte que el incumplimiento podría derivar en multas de hasta 580,000 pesos por cada trabajador afectado. Asimismo, señala que, en casos graves, podrían configurarse responsabilidades penales relacionadas con explotación laboral y afectaciones a la salud derivadas de jornadas excesivas.
¿Cómo se deben preparar las empresas?
Frente a este escenario, especialistas recomiendan iniciar con la regularización de la documentación laboral. Esto incluye elaborar contratos en caso de no contar con ellos, actualizar las condiciones relacionadas con la jornada de trabajo y garantizar el cumplimiento normativo previo a la entrada en vigor de la legislación.
Como parte del proceso de adaptación, también es fundamental identificar las áreas críticas de operación, comprender su funcionamiento y definir indicadores clave que permitan diseñar una estrategia efectiva. Este análisis facilitará la implementación de una reingeniería de procesos orientada a mantener la eficiencia operativa bajo el nuevo esquema laboral.
Asimismo, se subraya la importancia de actualizar el reglamento interno de trabajo o, en su caso, implementarlo. Este instrumento será clave para formalizar el rediseño de las jornadas laborales, así como para delimitar con claridad las funciones de cada puesto.
Al respecto, Vanessa Díaz señala: “Es fundamental rediseñar las jornadas y delimitar las funciones de cada puesto para optimizar los procesos; sólo así se podrá mantener la misma operación en un menor tiempo”.
Los especialistas coinciden en la necesidad de reorganizar la forma en que se ejecuta el trabajo, con el objetivo de incrementar la productividad. Esto implica reducir retrabajos y fortalecer el uso de herramientas tecnológicas que permitan eficientar los procesos.
Norma Godínez, Directora de Recursos Humanos de Kelly México, enfatiza que este proceso requiere un enfoque integral y participativo: “La base de todo está en tener pleno conocimiento de la empresa y de su información. Los líderes deberán trabajar junto con sus equipos para lograr una ejecución coordinada que permita a los colaboradores participar, analizar y definir soluciones; esto demandará el compromiso de toda la organización”.
Hacia una cultura de orden y productividad
Expertos en materia laboral coinciden en que la reducción de la jornada, vinculada también a los compromisos del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, pone en evidencia los niveles de informalidad que aún persisten en diversas organizaciones. No obstante, este cambio representa una oportunidad para adoptar esquemas de trabajo más estructurados, basados en la planeación, el control y el uso eficiente del tiempo.
En este sentido, la tendencia apunta hacia una mayor especialización del personal y una mejor organización de los procesos, lo que no sólo incrementará la productividad, sino que también contribuirá a mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
No es momento de cuestionar el cambio, sino de enfocarse en cómo adoptarlo de la mejor manera posible. Las empresas deben evolucionar hacia modelos más productivos, optimizar sus procesos y explorar nuevas estrategias logísticas”, enfatiza la Directora de Recursos Humanos de Kelly México.
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