En un entorno empresarial marcado por la incertidumbre, la disrupción tecnológica y la transformación constante de las cadenas de suministro, la capacitación directiva ha dejado de ser un lujo para convertirse en una necesidad estratégica.

Además de que la capacitación continua se ha convertido en un pilar indispensable para directivos, empresarios y propietarios, la formación académica es hoy una ventaja competitiva que puede definir la permanencia y crecimiento de una empresa.

Así lo consideran Antonio Casanueva Fernández, Director de Programas de Perfeccionamiento del IPADE Business School; y Pablo Necoechea Porras, Director Regional de EGADE Business School en CDMX y Querétaro.

Los académicos subrayan que la educación continua de los líderes empresariales es el activo más valioso con el que puede contar una organización, particularmente en sectores tan dinámicos como el transporte y la logística, donde los retos evolucionan a un ritmo acelerado, y la preparación constante permite a los directivos anticipar escenarios y tomar decisiones con un enfoque integral.

“El ser humano nunca es un ente acabado. Si el mundo cambia, nosotros debemos hacerlo también”, destaca Casanueva Fernández, al mencionar que la educación ejecutiva dejó de ser un complemento para convertirse en un activo estratégico.

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A su vez, Necoechea Porras resalta que la educación ejecutiva dota a los líderes de herramientas cruciales: visión estratégica, capacidad de innovación, sostenibilidad en los modelos de negocio y liderazgo transformador: “La capacitación permite enfrentar retos actuales y anticipar los futuros, lo que impacta de manera directa en la competitividad de las organizaciones”.

Para ello, señalan, es indispensable contar con programas educativos que acompañen a los líderes en el diseño de ese futuro, con herramientas para plantear estrategias estructuradas y con visión global.

No obstante, el especialista de la EGADE considera como un punto clave que la capacitación no debe recaer únicamente en los dueños o directores, sino que también es “indispensable preparar al equipo para que asuma roles estratégicos. Así se asegura la continuidad del negocio”.

Alta dirección: esencial para enfrentar los retos

Los especialistas consideran que los directores y empresarios del transporte y la logística no sólo deben mantenerse al día en tendencias como Inteligencia Artificial (IA) o analítica de datos, sino que su desafío es más profundo: fortalecer las capacidades que les permitan enfrentar con éxito los problemas presentes y futuros.

Casanueva Fernández enfatiza que antes de hablar de tecnologías emergentes, es indispensable formar directivos que analicen, diagnostiquen y ejecuten. “Un buen director es capaz de ver lo que los demás no ven, ir al origen de los problemas y no quedarse con los síntomas”.

Una vez realizado ese diagnóstico, añade, llega la segunda gran tarea: tomar decisiones. En un entorno volátil, asumir riesgos calculados y definir un rumbo claro son habilidades que distinguen a los líderes de alto nivel.

Mientras que la tercera responsabilidad, es ejecutar. “No basta con decir ‘hágase’; el directivo debe asegurarse de que sus instrucciones se concreten a través de sus equipos”.

Aunque temas coyunturales como la Inteligencia Artificial generativa, la transformación digital o los cambios en la logística internacional dominan la conversación empresarial, en el IPADE insisten en que lo fundamental sigue siendo lo que sostiene a cualquier organización: la capacidad directiva.

La llegada de nuevas tecnologías obliga a repensar procesos, modelos de trabajo y estrategias de distribución. Sin embargo, el académico advierte que incluso con estas herramientas, los líderes deberán hacer lo que siempre han hecho: analizar, decidir e implementar.

Frente a un escenario global que modifica cadenas de suministro y redefine la forma de abastecerse y distribuir productos, la clave, asegura Casanueva Fernández, sigue siendo el perfeccionamiento de las tareas esenciales de la alta dirección.

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Innovación, sostenibilidad e IA, los nuevos ejes de la estrategia empresarial

Por su parte, Necoechea Porras señala que las empresas del transporte y la logística atraviesan un punto de inflexión en el que la presión regulatoria, los cambios en el mercado y la acelerada adopción de nuevas tecnologías han colocado temas como la sostenibilidad, la Inteligencia Artificial y la estrategia empresarial en el centro de la agenda directiva.

Hoy, apunta, estos factores ya no son tendencias pasajeras, sino verdaderos motores de transformación organizacional.

El especialista anota que la sostenibilidad debe entenderse como un concepto integral. Para muchas empresas transportistas, el reto ya no es únicamente migrar a combustibles alternativos, sino repensar toda su cadena de valor: desde los procesos operativos y logísticos hasta los modelos de negocio y la relación con clientes y proveedores.

La economía circular, la eficiencia energética y la reducción del impacto ambiental forman parte de una visión más amplia del desarrollo sostenible.

En paralelo, la innovación y la Inteligencia Artificial se consolidan como herramientas clave para mejorar la toma de decisiones. El uso estratégico de datos, analítica avanzada y tecnologías digitales permite a las organizaciones ser más productivas, eficientes y competitivas en un entorno cada vez más exigente.

Ante este escenario, insiste en que la formación directiva cobra relevancia. Los programas de maestría y educación ejecutiva ofrecen a los líderes herramientas prácticas para aplicar las mejores prácticas internacionales en sus organizaciones, con un enfoque en resultados medibles y retorno de inversión.

Desde maestrías en Administración de Empresas (MBA, por sus siglas en inglés) y maestrías en Business Analytics o Mercadotecnia, hasta programas especializados en negocios sostenibles, gobierno corporativo y finanzas ESG, la capacitación se adapta a cada etapa profesional.

Destacan también iniciativas dirigidas a empresas familiares del sector, orientadas a fortalecer modelos de gobernanza, sucesión y toma de decisiones, así como programas ejecutivos intensivos que permiten a los directivos actualizarse sin descuidar la operación diaria.

“En un entorno donde la transformación es constante, apostar por el conocimiento se perfila como la vía más sólida para convertir los retos en oportunidades y asegurar la competitividad de largo plazo”, apunta Necoechea Porras.

Invertir en conocimiento, no es gasto

Para ambos especialistas, considerar la capacitación como un gasto es un error que puede costar caro: “Cuando una empresa renueva su flotilla, lo hace pensando en el futuro. Lo mismo ocurre con la educación”, explica Casanueva Fernández.

La formación directiva, coincidieron, tiene un retorno evidente: decisiones más acertadas, equipos mejor preparados y empresas con un rumbo claro.

En un entorno donde la disrupción es la norma, la educación empresarial no sólo impulsa la competitividad: define quién entra y quién se mantiene en la “primera división” de los negocios.

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