Convencida de que el comercio exterior puede transformar vidas y fortalecer al país, Susana Duque Roquero ha hecho de la internacionalización de las empresas mexicanas su principal misión.
“Saber que de alguna forma mi trabajo incide en el crecimiento de México es una de mis motivaciones”, comparte la Directora General del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), convencida de que detrás de cada cifra hay familias, empleos y proyectos de vida.
Su labor dentro del organismo consiste en impulsar a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) a expandir su mercado, orientarlas sobre en qué países pueden comercializar mejor sus productos, además de visibilizar a México en el exterior como un polo atractivo para la inversión.
“Fortalecemos a las compañías para que hagan negocios con sus contrapartes de otras naciones y para que reciban a potenciales inversionistas”, destaca.
Las MiPymes son la columna vertebral de la economía mexicana, ya que representan el 99.8% del total de las unidades económicas en el país, y emplean a 27 millones de personas, por lo que el apoyarlas representa para Susana una satisfacción, sobre todo al saber que el 34% son lideradas por una mujer.
“El gran reto que tenemos es que la mayoría de estas compañías tienen una tasa de mortalidad de dos años, y ahí es donde las mujeres pueden convertirse en agentes de cambio, porque cuando una mexicana inicia un negocio construye una red de contactos; eso le genera confianza y solidez para desempeñar mejor su trabajo”, detalla.
Liderazgos femeninos
En México, sólo el 27% de los puestos ejecutivos son ocupados por mujeres, a pesar de que representan el 42.7% de la fuerza laboral, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
“Este es un número muy bajo comparado con otros países”, refiere Susana, quien forma parte de ese porcentaje de liderazgos femeninos en México.
Ella considera que en el país aún hay varias barreras para las mujeres que quieren acceder a puestos directivos. “A esos obstáculos yo los llamo ‘suelos pegajosos’, que vienen incluso desde la familia”.
La directora del Comce recuerda que en sus más de 20 años laborando en el comercio exterior, le ha tocado enfrentar sesgos de género, cuestionamientos sobre sus capacidades técnicas o de liderazgo, además del desafío permanente de conciliar la responsabilidad profesional con la vida personal.
Aunque con su trabajo ha demostrado que es competente para tomar decisiones, señala que los Gobiernos y las empresas deben implementar acciones que favorezcan la inclusión.
“Se requieren políticas públicas en los centros de trabajo, y esto va desde el sistema de cuidados, que en México está profundamente arraigado a las mujeres. No son nada más los hijos, son los familiares enfermos”, menciona.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 31.6 millones de personas de 15 años y más realizan esta labor sin recibir una remuneración a cambio, de las cuales, nueve de cada 10 son mujeres, en específico madres, quienes tienden a pausar sus carreras profesionales por este motivo.
Sobre estas cifras, Susana advierte que desde el sector privado se debe hacer una gran labor. Para contribuir a este cambio, desde el Comce prepara el primer foro dedicado a las mujeres que lideran empresas de exportación, con el fin de brindarles herramientas.
En el terreno estratégico, su apuesta es clara: diversificar mercados, aprovechando que México cuenta con una red de 14 tratados comerciales con 52 países. “Estados Unidos no es la única alternativa”, afirma.
Para Susana Duque, el comercio exterior no es únicamente una balanza de cifras. Es una herramienta para generar oportunidades, impulsar talento femenino y demostrar que las empresas mexicanas pueden competir en cualquier parte del mundo.
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