Proteger el comercio regional, modernizar las fronteras y garantizar el flujo de mercancías fueron los principales llamados durante el reciente seminario web de la Organización Mundial de Transporte por Carretera (IRU, por sus siglas en inglés) dedicado al futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

La discusión se dio mientras los tres países avanzan en la revisión sexenal del acuerdo, un proceso que será determinante para el sector del autotransporte, responsable de movilizar alrededor del 70 % del valor del comercio en Norteamérica. Además, es el primero en resentir los efectos de los retrasos fronterizos, los cambios regulatorios y la incertidumbre comercial.

En el foro, Martin Rojas, asesor sénior de la IRU para las Américas, destacó que la integración comercial de Norteamérica ha sido uno de los mayores éxitos económicos de las últimas tres décadas. Sin embargo, reconoció que varios compromisos del tratado, como la digitalización y la armonización de los procesos fronterizos, siguen pendientes.

“Hace mucho tiempo debatimos la creación de una ventanilla única para Norteamérica, pero ese sistema aún no existe”, señaló.

Para Rojas, la revisión del T-MEC dejó de ser únicamente un ejercicio técnico y ahora plantea una interrogante de fondo: si Norteamérica continuará funcionando como un mercado integrado o evolucionará hacia un esquema más fragmentado basado en relaciones bilaterales.

El futuro del T-MEC

Christopher Sands, director del Centro de Relaciones entre Estados Unidos y Canadá de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados Johns Hopkins, calificó la revisión del tratado como un proceso sin precedentes para los tres socios comerciales.

En su opinión, el escenario más probable no es una renovación inmediata ni la cancelación del acuerdo, sino una prolongación de las negociaciones. Mientras México y Canadá han expresado su respaldo a extender la vigencia del tratado por otros 16 años, la mayor incertidumbre permanece en Estados Unidos.

Sands explicó que algunos de los temas más complejos parecen negociarse por separado, lo que podría facilitar una eventual renovación, quizá no este año, pero sí en el siguiente.

También destacó que cada vez más empresas cumplen con las reglas de origen del T-MEC para protegerse frente a la incertidumbre arancelaria, una señal de la confianza que el sector privado sigue depositando en el acuerdo.

El especialista añadió que Norteamérica posee una ventaja competitiva frente a otras regiones, ya que buena parte de su comercio se realiza por carretera. En un contexto marcado por interrupciones en las rutas marítimas, cuellos de botella logísticos y tensiones geopolíticas, el autotransporte ofrece mayor resiliencia a las cadenas de suministro.

Por su parte, Antonio Ortiz-Mena, director ejecutivo y fundador de AOM Advisors, dijo que para México, preservar y fortalecer el acuerdo es la principal prioridad de su política económica exterior. No obstante, enfrenta varias presiones, como la posible imposición de normas de origen más estrictas, especialmente en el caso de automóviles, autopartes y otros bienes intermedios transportados por carretera.

Sobre el futuro del T-MEC, Antonio Ortiz-Mena prevé que sobreviva, aunque con más acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y Canadá, y entre Estados Unidos y México.

Mejorar las fronteras

Gerry Schwebel, vicepresidente ejecutivo de la División Corporativa Internacional del International Bank of Commerce en Laredo, Texas, destacó la necesidad de mejorar el tránsito de las fronteras entre los tres países en el marco de la revisión del tratado.

Señaló que aunque Laredo es el puerto terrestre más grande de Norteamérica, no ha experimentado ninguna mejora importante en su infraestructura en 25 años.

Schwebel aseguró que el objetivo debe ser un comercio seguro, que cumpla con la normativa y sea eficiente.

“No queremos que nuestros puntos de entrada se conviertan en aparcamientos”, dijo. “Queremos que el comercio fluya de forma eficiente y segura”.

El próximo 1 de julio comenzará la revisión conjunta del T-MEC, un proceso clave para el futuro del comercio regional. Mientras avanzan las negociaciones, el mensaje del sector del autotransporte es claro: preservar la integración de Norteamérica, modernizar las fronteras y garantizar un flujo más ágil y seguro de las mercancías que cumplen con la normativa.

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