¿Cuántas veces estar al volante, bajo presión por los tiempos de entrega, lleva a los operadores a decidir no beber agua? Sin importar las temperaturas extremas ni las horas de conducción, el objetivo es cumplir con el trabajo y, erróneamente, se opta por no hidratarse para evitar las llamadas “escalas” o “paradas técnicas”.
El cuerpo humano necesita agua para mantenerse saludable. Los hombres de entre 19 y 70 años requieren ingerir alrededor de 3.7 litros diarios, mientras que las mujeres en ese mismo rango de edad necesitan cerca de 2.7 litros. Sin embargo, al pasar gran parte del tiempo conduciendo, bajo presión y con los riesgos que implica detenerse en carretera, la hidratación suele quedar en segundo plano para muchas operadoras y operadores.
No obstante, es posible mantener una hidratación adecuada incluso en condiciones exigentes. En el seminario gratuito “Hidratación saludable”, organizado por la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), la nutrióloga Alejandra Itzel Jiménez explicó que lo ideal es beber un vaso de agua (aproximadamente 340 ml) cada dos horas y hacerlo de forma gradual, ya que el aparato digestivo solo puede asimilar cerca de 899 mililitros por hora.
En términos generales, se recomienda consumir entre seis y ocho vasos de agua natural al día, una práctica aplicable tanto para operadores como para el personal en distintas áreas del autotransporte. Además, se sugiere que el agua esté a una temperatura de 10 grados centígrados, es decir, ni muy fría ni caliente, para facilitar su absorción.
Hidratación saludable en la conducción
La especialista, integrante de la Escuela de Dietética y Nutrición del ISSSTE, compartió algunas recomendaciones prácticas, que aplican para operadores y personas que suelen evitar las “paradas técnicas”:
- Beber pequeños sorbos de agua cada 30 minutos o cada hora durante la ruta, para evitar una necesidad constante de ir al baño.
- Colocar recordatorios que ayuden a no olvidar la hidratación.
- Llevar siempre una botella de agua para tener disponibilidad constante y evitar la compra de bebidas no saludables.
- Mantener el agua a temperatura ambiente para facilitar su consumo.
- Añadir limón o jamaica al agua para mejorar su sabor, en caso de que no se prefiera natural.
- Consumir frutas y verduras fáciles de transportar, ya que también aportan líquidos.
Otra buena práctica es evitar ropa poco transpirable, ya que eleva la temperatura corporal y afecta la hidratación. Por ello, es importante que las empresas transportistas consideren materiales adecuados en los uniformes y que todos sepan que el frío también deshidrata.
¿Por qué beber agua natural?
Llevar refrescos, jugos o bebidas azucaradas durante el viaje suele verse como una forma de “consentirse”; sin embargo, la nutrióloga destacó la importancia de la “Jarra del Buen Beber”, que prioriza el consumo de agua potable natural, mientras que otras bebidas deben ingerirse en menor proporción.

Itzel Jiménez subrayó que la ingesta diaria de agua no puede sustituirse por refrescos, jugos, sueros, café o té. “El café y el té tienen efecto diurético, lo que significa que favorecen la pérdida de líquidos. Por ello, se recomienda acompañar cada taza con un vaso de agua natural”, explicó.
Asimismo, indicó que los sueros o bebidas con electrolitos solo deben consumirse en casos de pérdida de minerales, como después de una deshidratación significativa.
Los operadores deben tener en cuenta que la sensación de sed ya es un signo de deshidratación leve, por lo que no se debe esperar a sentirla para beber agua. Mantenerse hidratado también impacta funciones clave como la concentración y la memoria, fundamentales para una conducción segura.

Ahora ya lo saben: el agua natural nunca debe faltar a bordo para beber pequeños sorbos cada hora o 30 minutos. Esto como un acto de autocuidado, porque sin operadores no hay autotransporte.

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