El 84% de las empresas mexicanas considera que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) debe continuar, pero con cambios que favorezcan a los tres países, como una mayor integración regional, que no se reabran capítulos sustantivos y evitar aranceles o medidas que fragmenten las cadenas productivas, de acuerdo con los resultados de las consultas públicas realizadas por la Secretaría de Economía.
“Esta es la primera vez que se hace una consulta en México de este tamaño”, dijo Marcelo Ebrard, titular de la dependencia, al resaltar que durante más de dos meses se llevaron a cabo 30 mesas sectoriales y consultas en las 32 entidades, complementadas con cuestionarios estructurados dirigidos a empresas, cámaras, asociaciones industriales y actores locales.
“Este ejercicio permitió documentar no solo la percepción general sobre el T-MEC, sino también los retos específicos que enfrentan las cadenas productivas, las diferencias territoriales en infraestructura y capacidades, y las preocupaciones transversales en temas como reglas de origen, medidas unilaterales, facilitación comercial, energía, trabajo y sostenibilidad”, destacó durante la presentación de los resultados.
Eliminar aranceles
Un elemento central del posicionamiento que emerge de las consultas es la importancia de preservar las reglas del juego comunes dentro de la región, como la ausencia de aranceles y de medidas que fragmenten las cadenas productivas.
“Nos piden que el tratado se perfeccione en el sentido de que no haya medidas unilaterales, que no haya aranceles fuera de lo que está previsto en el propio tratado”, explicó Ebrard.
El informe de 59 páginas detalla que las empresas mexicanas expresaron con claridad su preocupación porque políticas unilaterales, incentivos discriminatorios o el uso recurrente de medidas extraordinarias pueden erosionar la integración alcanzada, encarecer la producción y debilitar la competitividad regional.
Como ejemplo pusieron las medidas antidumping contra el jitomate y otros productos agrícolas, que no tienen fundamento alguno y son contrarias al tratado.

En diversas mesas sectoriales —particularmente en acero, aluminio, metalmecánica y electrónica— se solicitó eliminar las medidas derivadas de la Sección 232 que Estados Unidos aplica bajo el argumento de seguridad nacional.
Aunque esta demanda se expresó de forma general, el trasfondo es claro: la industria percibe que estos aranceles unilaterales elevan costos, distorsionan el comercio intrarregional y generan incertidumbre para las cadenas productivas de América del Norte.
Desde el punto de vista técnico, la Sección 232 es una facultad de la legislación estadounidense (Trade Expansion Act de 1962) que no puede ser eliminada mediante la revisión del T-MEC. Sin embargo, lo que sí se puede es asegurar el cumplimiento pleno de las salvaguardas y mecanismos de exclusión previstos en el propio tratado, con el fin de evitar que medidas unilaterales afecten la integración productiva regional.
Reapertura de capítulos
De acuerdo con los participantes de las mesas sectoriales, la revisión del T-MEC debe centrarse en optimizar su instrumentación y, aunque la postura común es no reabrir capítulos sustantivos, algunos sectores como el minero, energético, aeroespacial, turismo y economía social propusieron la creación de capítulos específicos para esos apartados.
Los sectores industriales coincidieron en que la certeza jurídica, la disponibilidad de energía y la cooperación tecnológica trilateral son pilares fundamentales para consolidar la competitividad de América del Norte.
La industria automotriz consideró necesario mantener el esquema vigente y evitar endurecimientos, solicitando un plazo mínimo de tres años ante cualquier ajuste. En contraste, sectores como el de llantas señalaron que es importante la flexibilidad ante la falta de insumos regionales.

Por su parte, la industria química, petroquímica y de plásticos propuso defender y reforzar las reglas de origen para prevenir la triangulación de insumos provenientes de Asia, particularmente en los capítulos 28 al 39, mientras solicita flexibilidad en el cálculo del valor de contenido regional (VCR) o excepciones para la importación sin arancel de insumos críticos no disponibles regionalmente.
En sectores especializados como el aeroespacial y aeronáutico, que incorporan una alta proporción de insumos importados —como materiales aeronáuticos, aleaciones especiales y componentes electrónicos, además de otros insumos de alta tecnología certificados únicamente por proveedores internacionales autorizados—, se advirtió que un aumento desproporcionado del contenido nacional podría afectar directamente su competitividad.
En el caso del acero y aluminio, se propuso fortalecer las reglas de origen y los mecanismos antidumping para evitar prácticas desleales.
La integración de la región
A partir de la entrada en vigor del otrora Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el 1 de enero de 1994, el comercio regional se ha multiplicado casi cinco veces, consolidando a América del Norte como una de las principales plataformas productivas del mundo.
Además, en 2024 el comercio de México con los países del T-MEC superó los 800 mil millones de dólares, según datos del Banco de México (Banxico).
Es por eso que en las consultas con empresarios se pidió avanzar en una visión común de la región, compitiendo con otros países de Asia.
“Es una competencia económica legítima, podemos producir juntos muchas cosas”, aseguró Ebrard.
Los sectores eléctricos, electrónicos y de plásticos identificaron oportunidades para aumentar el contenido nacional y sustituir importaciones, mientras que el cemento, vidrio y cerámica señalaron que la expansión de infraestructura industrial derivada de la relocalización de industrias ha incrementado la capacidad instalada y la inversión.

Adicionalmente, se mencionó el potencial del comercio transfronterizo de servicios y la necesidad de armonizar certificaciones profesionales y técnicas, así como de incorporar un anexo de cooperación turística que reconozca al sector como estratégico para la integración regional.
Ebrard adelantó que la próxima semana iniciarán las conversaciones con Estados Unidos y que con Canadá habrá una convocatoria para que una delegación de empresas mexicanas visite ese país en mayo.
La fecha oficial de la revisión del T-MEC entre los tres países es el 1 de julio. Esta evaluación definirá la continuidad del tratado hasta 2036.
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