La escalada de los precios internacionales del petróleo, derivada del conflicto en Oriente Medio, comenzó a reflejarse en el mercado de combustibles en México, en especial en el diésel, cuyo precio se ha incrementado 3.51% en los últimos 10 días.
En las semanas previas a la guerra en Irán se observó una tendencia a la baja en los combustibles: la gasolina Regular disminuyó 0.10%, la Premium 0.23% y el diésel 0.16%, de acuerdo con datos de PETROIntelligence del 19 al 27 de febrero.
Sin embargo, en el periodo comprendido entre el 28 de febrero y el 9 de marzo, lapso en el que inició y se intensificó el conflicto en Oriente Medio, los precios promedio de estos combustibles se incrementaron.
En este escenario, la gasolina Regular subió 0.47% y la Premium 0.42%, pero el dato más alarmante corresponde al diésel, que registró un alza de 3.51%.
“Estas cifras muestran que el diésel se consolidó como el combustible con mayor volatilidad e impacto en su precio final tras el estallido del conflicto”, destacó Alejandro Montufar, CEO de PETROIntelligence.
Este martes, el precio promedio nacional del diésel en México siguió con una tendencia al alza: 27.558 pesos por litro, 5% superior a los 26.23 pesos registrados el pasado 28 de febrero.
No obstante, en algunos estados del norte del país, como Baja California y Chihuahua, se vende hasta en 29.95 pesos.

¿Cómo contener los precios?
Expertos consultados por TyT refieren que los precios de las gasolinas y el diésel en México están determinados principalmente por el precio internacional del crudo, el tipo de cambio y la política fiscal del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
En este contexto de la guerra en Irán, uno de los principales focos que ha presionado los precios de los combustibles es el Estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica controlada desde 1975 por Irán y Omán, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Esta vía, que tiene alrededor de 55 kilómetros de ancho, es la puerta de entrada entre los países del Golfo Pérsico y el resto del mundo, por lo que es esencial para el transporte de petróleo y gas natural licuado.
Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la consecuente respuesta de Teherán al atacar embarcaciones que atraviesan el Estrecho de Ormuz, provocaron que el precio del crudo superara los 100 dólares por barril el lunes, un nivel no visto desde 2022.
No obstante, los precios de los energéticos disminuyeron desde la tarde del lunes por la creciente expectativa de que la guerra entre Estados Unidos e Irán podría acabar pronto, sin causar disrupciones severas en la oferta global de energía. Esto luego de que el presidente Donald Trump aseveró que el conflicto podría terminar “muy pronto”, aunado a la presión internacional de otros países como China o Rusia, que han pedido un alto al fuego.
En este sentido, el petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, terminó la sesión cotizando en 86.19 dólares por barril, con un retroceso de 9.13%. Con esto, el crudo cortó una racha de siete sesiones al hilo de ganancias, en las que acumuló un avance de 45.33%.
Para contener los efectos de los petroprecios, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo trabaja en la renovación del acuerdo voluntario con empresarios gasolineros que establece un tope máximo de 24 pesos por litro al público.
En el caso del diésel, Alejandro Montufar prevé que los precios se estabilicen, con una expectativa de incrementos únicamente marginales; es decir, no se anticipa un alza extraordinaria ni de grandes magnitudes en el corto plazo.
“Incluso si el precio internacional del hidrocarburo continúa subiendo, no se esperan incrementos abruptos en el mercado nacional. Esto se debe a que se proyecta la reactivación de los estímulos fiscales al IEPS por parte del gobierno federal este próximo viernes”, aseguró.
Dicha medida forma parte de la estrategia fiscal vigente, diseñada para amortiguar la volatilidad externa y evitar que los precios de los combustibles se disparen, protegiendo así el poder adquisitivo de los consumidores y la estabilidad de la cadena de suministro.
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