Los servicios de seguridad privada que realizan custodias de mercancías en trayectos de larga distancia serán de los más difíciles de adaptar a la reducción gradual de la jornada laboral, de 48 a 40 horas semanales hacia 2030. Ante este escenario, las empresas del sector apuestan por replantear la organización de los tiempos de trabajo, más allá de los horarios, explicó Daniel Espinosa Ávila, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP).
En entrevista para TyT, Espinosa Ávila señaló que la Asociación comenzó a trabajar con sus socios desde hace al menos dos años para prepararse ante la reforma laboral, por lo que actualmente cuentan con avances importantes para adaptar sus operaciones.
Detalló que los integrantes de la AMESP consideran al menos tres propuestas para hacer frente a los cambios en la Ley Federal del Trabajo.
La primera consiste en reorganizar los turnos y los periodos de descanso. Espinosa Ávila explicó que la mayoría de las empresas contempla comenzar con esquemas de 12 horas de trabajo por 24 de descanso y ajustar progresivamente la jornada semanal, de acuerdo con las etapas previstas en la reforma laboral.
La segunda propuesta contempla el uso de tecnología para distribuir las tareas entre el personal y los sistemas de seguridad, de manera que estos últimos puedan apoyar las labores de vigilancia en determinados horarios y puntos.
La tercera propuesta está enfocada en las custodias de mercancías en carretera. En este caso, la intención es dejar de organizar el trabajo en turnos fijos de ocho horas y considerar el tiempo efectivo de trabajo acumulado durante la semana.
Si sumo las 40 más horas extras, en esa bolsa meter no horarios, sino tiempos de trabajo. A lo mejor un custodio debe trabajar tres días en largos recorridos y ya junto sus 56 horas; en ese momento, el custodio tendrá que descansar”, explicó.

El presidente de la AMESP indicó que las empresas afiliadas realizan reuniones mensuales en las que comparten información y experiencias para identificar alternativas que les permitan ajustar sus operaciones a la nueva jornada laboral.
La plantilla de seguridad privada podría aumentar entre 30 y 50%
Espinosa Ávila estimó que los ajustes derivados de la reducción de la jornada laboral podrían incrementar entre 30 y 50% las plantillas de personal de seguridad privada. Este aumento también representaría mayores costos operativos, que, de acuerdo con lo señalado, serían absorbidos principalmente por las empresas.
El presidente de la AMESP reconoció que uno de los retos ha sido concientizar a las empresas sobre la necesidad de prepararse para los cambios y cumplir con las nuevas disposiciones laborales.
Al respecto, señaló que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ha enfatizado que no habrá excepciones para sectores que soliciten condiciones particulares debido a las características de sus operaciones.
La Secretaría del Trabajo ha enfatizado que no harán excepciones para evitar un desorden, porque todas las industrias son diferentes y piden tratos especiales. Tenemos que entrarle y cumplir con la ley, encontrar mecanismos que nos ayuden”, concluyó.
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