Antonio José López, fundador y Presidente de Grupo Salzillo, sostuvo que la retención de talento en el autotransporte comienza con un cambio de mentalidad empresarial: priorizar la seguridad, la dignidad laboral y las oportunidades de crecimiento de los operadores.

Durante su participación en el C12 Elevate Summit 2026, el directivo señaló que este problema debe abordarse desde otra perspectiva: antes de buscar más conductores, las empresas necesitan preguntarse qué están haciendo para convertirse en lugares donde las personas quieran trabajar.

“No faltan operadores, faltan transportistas con valores”, afirmó en su collab session, “Cómo recuperar el talento detrás del volante”, parte del programa con más de 40 speakers que C12 presentó en este evento.

En este espacio, realizado en Guadalajara, Jalisco, del 13 al 15 de octubre, López Franco, también conocido como “El Señor Salzillo” defendió un modelo de negocio que coloca a las personas en el centro de las decisiones operativas y financieras.

Su planteamiento parte de una premisa: en un mercado laboral donde los trabajadores pueden elegir entre distintas oportunidades, las compañías no pueden depender únicamente de la disponibilidad de carga o de los niveles de remuneración para atraer y retener talento. También deben ofrecer condiciones de trabajo que respondan a las necesidades personales, familiares y profesionales de quienes están al volante.

La seguridad del operador como prioridad

Uno de los principales cuestionamientos de López Franco se dirigió a las prácticas que normalizan los riesgos en el transporte, particularmente el consumo de sustancias para combatir el sueño y las demoras prolongadas durante las operaciones de carga y descarga.

El empresario sostuvo que permitir el consumo de dichas sustancias entre los conductores es incompatible con la responsabilidad de una compañía de transporte, debido a los riesgos que implica para el operador y para los demás usuarios de las carreteras.

“A todo aquel que acepte en su empresa el uso de pericos, está matando operadores”, expresó, en referencia a esta práctica. Para El Señor Salzillo, las empresas deben establecer reglas claras y aplicarlas de manera consistente, en lugar de tolerar actos que comprometan la seguridad.

La misma lógica, explicó, debe aplicarse a los tiempos de espera, pues éstos, especialmente en instalaciones sin condiciones adecuadas para el descanso y el aseo, pueden agravar la exposición de los operadores al cansancio y al calor.

Por ello, llamó a los transportistas a revisar tanto sus propios procedimientos como las condiciones que sus clientes ofrecen a los conductores.

“Lo importante es el operador”, sostuvo al defender la necesidad de priorizar su vida y su seguridad por encima de las presiones comerciales.

Antonio José López en su participación en C12 Elevate Summit 2026.

Formar talento en lugar de competir por él

Otro de los pilares del modelo de Salzillo y que los ha llevado a operar sin escasez de conductores es la contratación de personas sin experiencia, a quienes la propia empresa capacita para incorporarse progresivamente a la operación de vehículos de carga.

En lugar de concentrarse en captar conductores experimentados de otras compañías, López Franco propone desarrollar talento desde el inicio. La estrategia busca ampliar la base de personas que pueden incorporarse al sector y, al mismo tiempo, formar operadores bajo los procedimientos y criterios de seguridad de la empresa.

Este modelo lo apoya El Señor Salzillo bajo la premisa de que un operador desempleado, está en esas condiciones porque lo han despedido y, si es así,  es por “algo malo”. “Así que no contrates personas con experiencia”, enfatizó. 

Por otro lado, explicó que en Salzillo la capacitación también se vincula con una propuesta de desarrollo económico: apoyar a los operadores que demuestran lealtad para que puedan adquirir su propio tractocamión, mediante esquemas de respaldo y acompañamiento hasta liquidar la unidad.

A esta estrategia se suma el programa de operadores padrinos. Según explicó, los conductores que recomiendan a nuevos candidatos pueden recibir una comisión vinculada a la facturación de las unidades que incorporan al equipo. De esta manera, los propios operadores participan en la atracción de talento y obtienen una fuente adicional de ingresos.

El objetivo es construir un mecanismo de crecimiento en el que la capacitación, las recomendaciones y las oportunidades patrimoniales contribuyan a fortalecer la permanencia de los trabajadores.

La vida familiar también forma parte

Para López Franco, las condiciones laborales van más allá de la actividad al volante. El tiempo que un conductor puede dedicar a su familia también debe considerarse al diseñar la operación.

Como ejemplo, señaló que, desde el inicio de sus operaciones, Salzillo ha procurado que sus conductores no tengan que pasar fuera de casa el 24 de diciembre.

El empresario también insistió en la importancia de mantener conversaciones genuinas con los operadores, más allá de los asuntos relacionados con los fletes, las llantas o el desempeño de las unidades.

Preguntar por sus objetivos, sus preocupaciones y sus familias, explicó, permite conocer mejor sus necesidades y, en ocasiones, ayuda a que ellos mismos encuentren soluciones a sus problemas.

Esta visión contrasta con una gestión centrada exclusivamente en los indicadores operativos. Para Salzillo, conocer a las personas también forma parte del trabajo directivo.

El cliente no puede estar por encima

La filosofía de López Franco supone, además, revisar la relación comercial con los clientes y generadores de carga. El empresario sostuvo que las compañías transportistas deben evaluar las condiciones que éstos imponen a los operadores y estar dispuestas a rechazar aquellas que impliquen riesgos injustificados.

La exigencia, afirmó, debe extenderse a la infraestructura de los puntos de carga y descarga, incluidos los sanitarios y los espacios para el aseo personal. En su opinión, los transportistas tienen que pedir a sus clientes instalaciones dignas y establecer compromisos para mejorar las condiciones cuando éstas sean insuficientes.

La seguridad también debe ser un criterio central al adquirir vehículos. López Franco explicó que Salzillo prioriza las unidades configuradas de acuerdo con las necesidades de su operación y coloca la seguridad por delante de otros criterios de compra, como el rendimiento o el mantenimiento, sin dejar de considerar estos últimos.

El mensaje durante su participación en el C12 Elevate Summit es que la protección del operador no puede depender únicamente de su experiencia o de su capacidad para cumplir con una entrega. También requiere decisiones empresariales sobre equipos, tiempos, rutas y relaciones comerciales.

Rentabilidad con sentido humano

Finalmente, López Franco también señaló que esta visión no tiene que llevar a las empresas a renunciar a los resultados financieros.

Por el contrario, comentó que la atención a los colaboradores debe traducirse en beneficios para el negocio, mediante una mayor permanencia, recomendaciones entre conductores y una operación más segura y organizada.

“¿Qué es primero, la persona o el dinero? La persona. Y esa persona nos dará dinero”, resumió este punto. 

El planteamiento desplaza la discusión sobre la escasez de talento hacia la responsabilidad de los empleadores. En vez de considerar al conductor como un recurso que debe conseguirse para cubrir una vacante, propone entenderlo como una pieza central de la operación y del crecimiento de la compañía.

Los asistentes a esta collab sesion, en la foto del recuerdo con El Señor Salzillo.

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