La industria automotriz china prevé invertir más de 45,000 millones de dólares durante esta década para expandirse fuera de China, y México podría captar parte de esas inversiones, aunque todavía existen factores geopolíticos que condicionan la llegada de nuevas plantas al país, consideró Guido Vildozo, consultor de Mobility Global.

“Son inversiones tanto en plantas de vehículos como en proveeduría, y ya veremos si México se beneficia de alguna manera con algunas de esas fábricas en un futuro no muy distante”, destacó durante su participación en el Foro Automotor 2026, organizado por la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

Para el especialista, la industria automotriz está cambiando de liderazgo, enfrenta una mayor presión financiera y se encamina hacia un mercado dominado por las marcas chinas, la electrificación y los nuevos servicios tecnológicos.

En su ponencia, Vildozo aseguró que las marcas chinas dejaron de ser competidores emergentes para convertirse en protagonistas del mercado.

“El conjunto de las marcas chinas ya supera en volumen de ventas al de las japonesas. BYD se encuentra entre las cinco empresas automotrices más grandes, mientras que Geely y Chery figuran entre las diez principales”, refirió.

Electrificación dominará el mercado

Sobre el avance de China en el sector, el especialista destacó que los vehículos electrificados ya representan más de 50% de las ventas globales, de acuerdo con las cifras presentadas.

En este contexto, las marcas chinas están impulsando los vehículos eléctricos y tecnologías como los extensores de autonomía (range extenders), mientras que en Estados Unidos los autos híbridos están ganando participación.

“Los fabricantes tradicionales están incorporando soluciones tecnológicas desarrolladas en China a sus propios portafolios”, explicó.

Vildozo señaló que esta transformación tecnológica está cambiando las decisiones sobre los productos y las estrategias competitivas de los fabricantes.

En cuanto a los vehículos autónomos, el analista destacó que China es uno de los países más avanzados en su desarrollo. La evolución de esta tecnología podría modificar el negocio de la movilidad y abrir nuevas oportunidades para fabricantes y proveedores.

El avance de las marcas chinas en el mercado nacional podría adquirir una dimensión adicional si también lideran las tecnologías vinculadas con la conducción autónoma.

Presión sobre los precios

Sobre la competencia china, Vildozo mencionó que está obligando a las armadoras tradicionales a replantear sus estructuras de costos y cadenas de suministro, con implicaciones para los mercados.

“En Europa y América Latina, la diferencia de precio entre un crossover compacto chino y uno de una marca tradicional ronda los 4,000 dólares”, indicó.

Agregó que las marcas chinas han desarrollado un mayor control sobre su cadena de valor, mientras que los fabricantes tradicionales recurrieron durante años a la subcontratación de diversas actividades.

Esta presión competitiva, añadió, podría traducirse en incrementos de costos superiores a 4% en Norteamérica.

Ante este panorama, las armadoras buscarán compensar la reducción de sus márgenes mediante nuevas fuentes de ingresos.

En México, la presión sobre los márgenes podría extenderse a las concesionarias. Vildozo anticipó que las marcas chinas buscarán trasladar sus estrategias de eficiencia y rentabilidad a la distribución y venta de vehículos, lo que podría reducir los márgenes disponibles para los distribuidores.

Ante esta situación, el especialista recomendó a las concesionarias y a los proveedores adaptarse a un mercado con mayor competencia, nuevos modelos de negocio y márgenes potencialmente más reducidos.

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